Por Su Divina Gracia, Om Visnupad Srila Bhakti Nirmal Acharya Maharaj Festival de la desaparición de Srila Govinda Maharaj. Siliguri, 25 de Abril 2021, parte 2
Es imposible para mí, un alma caída, glorificar a Srila Gurudev. No tengo ninguna cualidad, ninguna calificación para glorificarlo. Diez millones de bocas, diez millones de lenguas no son suficientes para cantar la glorificación de Gurudev, entonces, ¿cómo es posible que alguien como yo, una simple alma caída, lo glorifique?
Gurudev siempre está con nosotros. Yo veo todo el tiempo que Gurudev nos cuida, que Gurudev siempre me protege. En peligro o en cualquier otro momento, cualquiera que sea la situación, siempre me refugio en Gurudev y Gurudev me mantiene y me sostiene con su misericordia.
Antes no podía entenderlo, pero cuando Gurudev dejó este mundo, sentí que tenía un paraguas sobre mi cabeza y que ahora ese paraguas se había ido… Un árbol baniano da sombra a todos, y Gurudev es como un árbol baniano—él me protegió de todo. A la sombra de sus pies de loto, no sentirán ningún dolor o molestia. Aquellos que tienen una pequeña relación con Gurudev, pueden sentir lo que se llama separación—solo ellos pueden comprender qué es el dolor agonizante de la separación, qué doloroso es. Solo aquellos que sienten esa separación pueden entenderlo…
Llegué a los pies de loto de Gurudev en 1991-1992, y desde ese momento solo he estado tratando de cumplir su orden y de servirle. Procuré seguir las instrucciones de Gurudev tanto como pude, dentro de mi capacidad. No sé hasta qué punto pude complacer su deseo, pero Gurudev me toleró mucho. En varias ocasiones hice algo que no era de su agrado, Gurudev me regañó mucho—me gustaba mucho su castigo. Gurudev siempre decía: “Si castigo a todos, ellos huirán de mí. Solo hay una persona a la que puedo castigar”, y mencionó mi nombre. Dijo: “Solo puedo castigar a Acharya Maharaj porque sé que él siempre se quedará conmigo, nunca me dejará”. Gurudev siempre decía eso.
Constantemente hablaba con Gurudev sobre todas las cosas felices y tristes. Iba a verlo a las 2-3 de la mañana. A veces me llamaba por la noche, a las 2:30 o 3 de la mañana, y yo corría inmediatamente hacia él—incluso si estaba durmiendo con una gumcha, si Gurudev me llamaba, acudía inmediatamente a él. Nunca pensé en tomarme el tiempo para ponerme un dhoti y una camisa, corría como estaba, con una simple gumcha. Gurudev me aceptó como su propiedad… “Janakadhika vatsala snigdha-padam”. Recibí mucho afecto de Gurudev, su afecto fue mucho más de lo que ni siquiera obtuve de mi padre o de mi madre… Cuando Gurudev dejó este mundo, pensé: “Ahora, ya no queda nadie en este mundo que me castigue”. Siempre hablaba con Gurudev de corazón a corazón, le contaba todas las cosas felices e infelices, y cuando Gurudev abandonó este mundo, no pude entender nada—lo que estaba pasando, lo que iba a suceder, todo se hundió en la oscuridad para mí… Pensé, “¡Estoy solo!” Me quedé solo, pero luego muchos devotos extranjeros vinieron y se quedaron siempre conmigo, así que gradualmente pensé: “Ya no estoy solo. Seguiré adelante y pasaré mis días felices e infelices con ellos…”
Gurudev me dio muchas tareas, muchas responsabilidades de servicio, servicios muy difíciles, pero yo nunca le dije que no a Gurudev, y tuve éxito en cada tarea por su misericordia. Gurudev me envió varias veces a predicar en India y también me envió al extranjero—fui con él y también fui solo. Gurudev me puso a prueba, si podía ir por mi cuenta o no. Todo esto sería imposible de lograr sin su misericordia. Lo logré solamente por la misericordia de mi Gurudev. Gurudev me envió a predicar en Bengala, me envió a colectar arroz, a colectar papas, y lo logré por su misericordia. Gurudev me asignó servicios muy difíciles, muchas decisiones difíciles. Hace algunos años, Gurudev me dio la responsabilidad de organizar el parikrama a Sri Nabadwip Dham (el festival principal); también organizaba un gran festival el día de aparición de Gurudev y el festival de la aparición de Param Guru Maharaj Srila Sirdhar Dev-Goswami Maharaj. Gurudev me dio esta responsabilidad y me dijo que cuidara a los devotos. Así es como hice tantas casas de huéspedes, el Govinda Kunda, y muchas sucursales del Sri Chaitanya Saraswat Math. Gurudev me dio todas estas tareas y estaba feliz de verme hacerlo. Nunca me negué a
hacer ningún trabajo.
A veces, Gurudev se enojaba y me decía: “¡Sal de aquí!”. Yo salía, y en media hora podía regresar y decir: “Necesito dos lakhs (200.000) rupias”. Entonces, Gurudev sostenía: “¡Te dije que salieras!” y yo respondía: “Sí, me has dicho que salga, pero no me prohibiste volver”. Así es como siempre volvía con Gurudev. Siempre me sentaba junto a Gurudev como un ternero se sienta al lado de su madre. Cuando había servicio, lo hacía, y en todas las demás ocasiones en que Gurudev estaba en Nabadwip, me sentaba en silencio como un ternero con su madre. No decía nada ni hacía ninguna pregunta, me sentaba y esperaba su orden o instrucción como un pájaro chatak que siempre espera una gota de lluvia…
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Publicado originalmente en inglés en:
http://scsmathinternational.com/guidance/2021/210424
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