(Fragmento del capítulo 15, del LIBRO DE KRISNA, de Su Divina Gracia Srila A. C. Bhaktivedanta Swami Maharaj Prabhupad, publicado por la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krisna)
Kṛṣṇa, con Sus amigos y Balarāma, entró en el bosque, y, viendo la situación favorable, disfrutó de la atmósfera al máximo. Kṛṣṇa vio que todos los árboles, sobrecargados con frutas y ramitas nuevas, se inclinaban y tocaban el suelo como si le dieran la bienvenida tocando Sus pies de loto. Él estaba muy complacido con el comportamiento de los árboles, las frutas y las flores, y comenzó a sonreír entendiendo sus deseos.
Kṛṣṇa le habló entonces a Su hermano mayor, Balarāma, de la siguiente manera: «Mi querido hermano, Tú eres superior a todos nosotros, y Tus pies de loto son adorados por los semidioses. Tan solo mira cómo estos árboles llenos de frutas se han inclinado para adorar Tus pies de loto. Parece que tratara de salir de la oscuridad de estar obligados a aceptar la forma de los árboles. En realidad, los árboles nacidos en la tierra de Vṛndāvana no son entidades vivientes ordinarias. Habiendo sostenido el punto de vista impersonal en sus vidas anteriores, ahora se les coloca en esta condición de vida estacionaria; pero ahora tienen la oportunidad de verte en Vṛndāvana, e imploran poder lograr un mayor avance en la vida espiritual a través de Tu asociación personal.
Generalmente, los árboles son entidades vivientes que están inmersas en la modalidad de la oscuridad. Los filósofos impersonalistas están en medio de esa oscuridad, pero ellos la erradican aprovechándose completamente de Tu presencia. Yo pienso que los abejorros que zumban alrededor de Ti, deben de haber sido Tus devotos en sus vidas pasadas. Ellos no pueden dejar Tu compañía, porque nadie puede ser un amo mejor y más afectuoso que Tú. Tú eres la Personalidad de Dios suprema y original, y los abejorros tan solo tratan de difundir Tus glorias cantando en todo momento. Yo creo que algunos de ellos deben de haber sido grandes sabios, devotos de Vuestra Señoría, y se disfrazan en la forma de abejorros porque no pueden abandonar Tu compañía ni siquiera por un momento. Mi querido hermano, Tú eres el Dios Supremo digno de adoración. Tan solo mira cómo los pavos reales danzan con gran éxtasis ante Ti. Los venados, cuyo comportamiento es exactamente como el de las gopīs, Te dan la bienvenida con el mismo afecto. Y los cuclillos que residen en este bosque Te reciben con gran regocijo, porque consideran que Tu aparición en sus hogares es muy propicia. Aunque se trata de árboles y animales, estos habitantes de Vṛndāvana Te glorifican. Ellos están preparados para darte la bienvenida lo mejor que pueden, tal como acostumbran las grandes almas al recibir a otra gran alma en su casa. En cuanto a la tierra, es tan piadosa y afortunada, que las pisadas de Tus pies de loto marcan su cuerpo.
»Es muy natural para estos habitantes de Vṛndāvana recibir de esta forma a una gran personalidad como Tú. Las hierbas, las enredaderas y las plantas son también muy afortunadas de tocar Tus pies de loto. Y al Tú tocar las ramitas con Tus manos, estas plantitas también se han vuelto gloriosas. En cuanto a las colinas y los ríos, también son gloriosos ahora, porque Tú los estás mirando. Sobre todo, las doncellas de Vraja, las gopīs, atraídas por Tu belleza, son lo más glorioso que existe, porque Tú las abrazas con Tus fuertes brazos». De esa manera, tanto el Señor Kṛṣṇa como el Señor Balarāma comenzaron a disfrutar de los residentes de Vṛndāvana a Su entera satisfacción, así como de los terneros y las vacas de la ribera del Yamunā. En algunos lugares, tanto a Kṛṣṇa, como a Balarāma los acompañaban Sus amigos. Los niños cantaban, imitando el sonido zumbante de los abejorros y acompañando a Kṛṣṇa y a Balarāma, los cuales estaban enguirnaldados con flores del bosque. Mientras caminaban, algunas veces los niños imitaban el graznido de los cisnes en los lagos, o cuando veían bailar a los pavos reales, los imitaban ante Kṛṣṇa. Kṛṣṇa también movía Su cuello, imitando la danza y haciendo reír a Sus amigos.
Selección y traducción: Jay Balai Prabhu


