Artículo escrito por Srila Bhakti Nirmal Acharyya Maharaj en su libro Úpadeṣ 4

Buena comida, buena ropa, buena habitación o cualquier gratificación de los sentidos representa deseos o ansia de disfrute. El deseo de disfrutar se llama ansia (bubhuksa). Aquellos que tienen todos estos deseos de disfrutar se dedican a trabajos fruitivos. Las propensiones de disfrute tienen una relación muy estrecha con las acciones fruitivas. Para satisfacer tus propios sentidos, para saciar tu sed de placer, debes trabajar, dirigir algún negocio o cultivar. Toda esta gratificación sensorial es desfavorable a la devoción. Los devotos practicantes saben que el deseo de disfrutar va en contra de la devoción, pero muchos no pueden entenderlo, no pueden darse cuenta de que la sed de liberación también va contra la devoción. Este es un punto muy sutil.

Liberación significa que te marginas de la esclavitud. No queremos sufrir de infelicidad, no queremos disturbios ni problemas. Esto es llamado sed por la liberación o deseo por la salvación (mumuksa). Para un practicante de la devoción pura, este deseo de salvación es extremadamente desfavorable. Muchos tienen este amor por la paz o por fomentar la atracción hacia la paz. “No es necesario sufrir de algún problema”, “todo sucede sin ninguna lucha”,—-esto es llamado sed por la liberación o atracción seductora por la paz. Aquellos que quieren vivir en paz se convierten en buscadores de conocimiento. Debido a que quieren paz, viven en una cueva en los Himalayas. Aquellos que quieren practicar la devoción tienen que renunciar por completo a toda su atracción por la paz, el amor a la paz o los sueños de liberación. Sentir lujuria o placer es condenable para un practicante de la devoción. Esto se puede entender muy fácilmente. Sin embargo, muchos no pueden comprender que el amor a la paz es aún más condenable, es un obstáculo sutil en el sendero de la devoción. “No comeré buena comida, no usaré buena ropa”. Esto es fácil de entender. Sin embargo, si quieres vivir en paz, si quieres vivir una vida sin problemas, si no quieres ninguna ansiedad, acoso, lucha—tales deseos también obstruyen el sendero de la devoción.

Muchos no pueden entenderlo. Aquello que puede hacerse sin ningún esfuerzo, ansiedad, acoso ni problemas. Tal ‘humor’ o ‘sentimiento’ es típico para la mayoría de los practicantes de la devoción. Tal mentalidad es llamada deseo por la salvación (mumuksa). Aquí es donde yace la gran diferencia entre los buscadores de conocimiento y los devotos. Los buscadores de conocimiento (jñanis) nunca ponen un pie en un lugar ni hacen nada que implique cualquier ansiedad, perturbación o problema. Por eso ellos quieren quedarse solos en la orilla de un río, vivir en reclusión en alguna cueva de las montañas. Sin embargo, los devotos no están temerosos de ninguna dificultad. Así como se mantienen alejados de la sed por el placer, de la misma manera se mantienen alejados de la vida fácil, atracción por la paz y el amor a la reclusión. Muchos piensan que cuando se quedan en el templo enfrentan los mismos disturbios, las mismas vicisitudes que tuvieron que sufrir en casa. “He venido al templo, pero incluso aquí no puedo vivir en paz. Entonces, ¿para qué vine aquí? Si voy a ir a un lugar pacífico y tranquilo, entonces estoy de acuerdo. Quiero vivir en paz”—tal mentalidad es un síntoma de deseo por la salvación. Sin embargo, los devotos puros, cuyo único voto en la vida, cuyo único objetivo, el único ideal en la vida es el servicio puro, no quieren evitar disturbios. Aquellos que quieren servir al Señor, continúan haciéndolo incluso en medio de problemas. “Mi deber es el servicio”—en la vida de los devotos, el servicio es su voto, el servicio es su deber. No quiero ninguna felicidad, no quiero paz, no quiero una vida fácil, no quiero un descanso, solo quiero servicio continuo. Haces servicio y cualquier problema surge, cualquier infelicidad llega, cualquier dificultad viene—debes aceptar todo. Este amor a la paz perdura en la mente de muchos devotos practicantes. Muchos piensan: “He permanecido en casa por un largo tiempo. Cuando vine aquí, he tenido que deambular tanto, tan solo para conseguir dos rupias. Trabajé en una oficina, pero no puedo trabajar más. Ahora he venido a practicar la devoción, pero ¿por qué hay tantos problemas? ¿Por qué debemos aceptar tantos problemas, sufrir tanta ansiedad por el bien de la vida familiar? Ansiedad, disturbios y la lucha en la vida material es la causa del cautiverio—no trae consigo ningún beneficio a tu vida. Si puedes aceptar todos los disturbios, problemas y miseria por el servicio del Señor, obtendrás un gran beneficio—tu miseria es el precio de la felicidad del Señor. “Tomara sevaya, duhkha haya yata, seo ta ‘parama sukha. Toda la angustia que encuentro en Tu servicio es también mi mayor felicidad”. (Saranagati, 16.4). Al ver la felicidad del Señor, el alma se vuelve aún más feliz. Esa es su recompensa.

Hay muchos disfrutadores en esta misión. La autosatisfacción va contra la devoción. Es necesario evitar esto. Sin embargo, la atracción por la liberación y desear la paz es temible y condenable. Aquellos que desean la paz, son diabólicos aunque parezcan personas santas externamente. Un grupo de tales personas tan deseosas deambulan buscando cosas insignificantes, se quedan en reclusión y muestran renunciación. Estas no son verdaderas personas santas. Ellos pueden llevar la máscara de una persona santa, pero dentro de sí buscan su propia felicidad. Por lo tanto, esas personas son extremadamente despiadadas. Los devotos se meten en problemas y hacen al Señor feliz en medio de todos los problemas. Si no puedes dormir por la noche porque estás pensando en tu servicio, es bueno. No quiero evitar problemas, no quiero paz; solo quiero servicio a los sagrados pies de loto del Señor. Este deseo de paz permanece en los corazones de muchas personas—piensan que vivieron muy bien en sus familias, pero cuando llegan a una institución devocional enfrentan muchos problemas. Aquellos a quienes les gusta evitar problemas, son buscadores de conocimiento (jñanis). Sin embargo, este no es el ideal de los devotos renunciantes. Kunti Devi oró: “Si viene mucha infelicidad, déjala venir—no deseo evitarla porque cuando estoy en medio de la infelicidad te recuerdo más”. “¡No quiero infelicidad, no quiero ansiedad! Me gustaría sentarme, no hacer nada y tomar un buen prasadam”—ya sea que el servicio de Sus Señorías se haga o no, eso no importa. Muchos no pueden entender estos sutiles obstáculos en el sendero de la devoción.

Las personas vienen al templo, pero quieren comer buena comida. ¿Qué clase de devoto es ese? Tomas azafrán y siempre te mantienes limpio y recatado—cualquier mancha se puede ver fácilmente. Tú no quieres involucrarte en ningún problema— esta es la descripción de una persona santa, pero este es el ideal de una persona santa que busca conocimiento. Los directores de la Gaudiya Math a menudo escriben cartas diciendo: “¡Prabhu! Me has mantenido aquí en medio de tantos disturbios, los sirvientes no me escuchan, ¡me estoy esforzando aquí solo! Tales quejas se presentan todo el tiempo. Los sirvientes también dicen a menudo: “¡Prabhu! No puedo quedarme con el administrador del templo. Tengo que usar ropa rota, cuando estoy enfermo, no me da medicinas, él no me da la comida adecuada, etc.”. Hay muchas quejas. Los devotos practicantes, los administradores del templo, los sirvientes del templo no deben tener este humor. El servicio nunca está exento de problemas. Cuando sirves a las Deidades, tienes que servir incluso en medio de problemas. Yo sufriré todos los problemas para no causar ninguno a Gurudev y a los Vaisnavas—tal humor es el ideal de los devotos practicantes. Servicio significa no causar ninguna ansiedad a Gurudev ni a los Vaisnavas. En el curso del servicio, cualquier problema que surja, deja que venga, “continuaré intentando complacer al Señor en medio de esto”. Un día u otro debes obtener el resultado de dicho servicio. Un día, el Señor le dará a tal sirviente un lugar en el mundo trascendental—lo llevará sobre Su regazo. Cuando mantienes el apego a tu servicio a pesar de cualquier problema, te purificas—nada puede compararse con tal purificación. El servicio puede traer felicidad pura y amorosa (prema-ananda). Esta alegría del servicio nunca se puede comparar con el anhelo por la paz. Deja que los problemas vengan a mi cabeza, siempre y cuando no haya perturbaciones para mi Amo. Que pueda él felizmente servir a su Señor. Supongamos que viene un ladrón, si debo pedir auxilio a mi Amo, entonces, ¿para qué hice la guardia?Puedo recordar muy bien cómo, un día, fui donde Gurudev porque hubo un problema en el piso de abajo. Quería hablarle a Gurudev acerca de aquello para resolver el problema. Sin embargo, Gurudev me dijo: “He mantenido un perro guardián abajo, pero cuando surge algún problema, el perro no puede enfrentarlo—salta sobre mi hombro y grita: ‘¡Sálvame! ¡sálvame!’” Desde ese día, nunca me quejé de nada ante Gurudev—no le di ningún problema, me ocupé de todos los problemas yo mismo. Cuando era el portero del Math de Nabadwip, tenía que asumir mucha responsabilidad. Tuve que lidiar principalmente con aldeanos analfabetas. A menudo me molestaban, pero nunca le llevé quejas a Gurudev ni le pedí que cambiara a ningún sirviente. Acepté cualquier cosa que me tocara por suerte. Aunque nunca me quejaba de nada, Srila Gurudev entendía todo y hablaba acerca de remover a alguien él mismo. Pero me dije, “cualquier problema que me estés dando, dámelo. Luego todo estará bien. Soportaré todos los disturbios, pero no molestaré a Gurudev”—tal era mi naturaleza. De cualquier modo, no es mi naturaleza quejarme de ningún sirviente. Siempre he sentido que el servicio del Señor nunca puede existir sin problemas. En medio de disturbios, continuaré sirviendo a mi Señor hasta donde sea posible para mí, este siempre ha sido mi humor de pies a cabeza. En Sri Gaya Dham, se ofrece el bhoga a los pies de loto del Señor Visnu. Allí, Él toma la ofrenda con Sus pies. Cada miembro del Señor puede hacer todo—no solo puede escuchar con Sus oídos, Él también puede comer, ver y hacer todo lo demás con Sus oídos; Él no solo puede ver con Sus ojos, también puede comer y escuchar con Sus ojos. De esta manera, todas las partes de Su cuerpo pueden llevar a cabo todas las funciones. En Sri Gaya Dham, Sri Visnu realiza Sus pasatiempos srngara (pasatiempos de vestirse) con Sus pies. Sus mil Nombres son cantados allí hasta las 10 de la noche—se ofrece una hoja de Tulasi con cada nombre. Los pasatiempos srngara suceden a Sus sagrados pies a través de las hojas de Tulasi, pasta de sándalo, etc. Las partes del cuerpo del Señor no son mundanas, son trascendentales, es decir dotadas de conciencia. Los hombres solo pueden ver con los ojos, no pueden comer con ellos. Los sentidos humanos son limitados. Además, las extremidades de Sri Jagannathdev no se manifiestan, sino que Sus peculiares ojos de loto se manifiestan plenamente. Sriman Mahaprabhu venía a tener el darsan de Sus ojos de loto. Srila Jagannathdev es Krsna Mismo. Él es Vraja-Bihari-lal en Sri Dham Vrndavan, aquí Él revela Su propio ser original al más alto grado.

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