¿Qué es la iniciación?
Śrīla Bhakti Rakṣak Śrīdhar Dev-Goswāmī Mahārāj explica la definición de dīkṣā [la iniciación].
¿Qué es dīkṣā [la iniciación]?
divyaṁ jñānaṁ yato dadyāt kuryāt pāpasya saṅkṣayam
tasmād dīkṣeti sā proktā deśikais tattva-kovidaiḥ
Los especialistas espirituales dicen que es el proceso mediante el cual se nos imparte el conocimiento espiritual. Divyaṁ jñānaṁ yato dadyāt: un conocimiento nuevo, una estimación nueva del entorno, del mundo, se despierta en nuestro corazón. Surge interiormente un ángulo de visión nuevo. Lo que vimos era falso. Era māyā. Ahora queremos entender cuál es la realidad.
Kuryāt pāpasya saṅkṣayam: las reacciones a las que soy acreedor a causa de mis actividades derivadas de mi cálculo erróneo, son removidas. Pāpa significa las reacciones que adquirí a causa de mi erróneo juicio del entorno y de mi errónea transacción con él. Eso es removido cuando obtengo una estimación real del entorno, del mundo exterior. Este es el resultado de dīkṣā, divya-jñān (el conocimiento divino). No un conocimiento desde mi estrecho punto de vista, sino desde el punto de vista con la visión más amplia. Yo miro con mi estrecha perspectiva egoísta, sin embargo, debo librarme de esa falsa idea de iniciativa egoísta y sustituirla con una estimación propia y verdadera del entorno, del mundo exterior. En consecuencia, tenemos que aprender a interactuar con el mundo. Esto es dīkṣā. Por hacerlo, vamos a entender cuál es la naturaleza del mundo en que nos encontramos viviendo.
No soy el amo de lo que veo. No soy el monarca de todo lo que contemplo. Esto es totalmente falso. Es una absoluta falsedad. Pero hay un monarca. Yo no soy ese monarca, pero hay un monarca, y me encuentro dentro de su visión. «Soy el monarca de todo lo que veo». No. No soy el que tiene la visión de todo. Mas bien, soy un objeto que es visto. El mundo está siendo visto, y yo soy parte del mundo. Estoy siendo visto por el monarca del mundo. ¿Y cuál es el resultado de ser visto? El saber eso y proceder en consecuencia, el aprender a proceder conforme a las instrucciones del que propiamente ve, quien tiene la visión absoluta, eso es dīkṣā, divya‑jñānam.
¿Qué es conocimiento divino? Īśāvāsyam idaṁ sarvaṁ (Īu: 1): no solo es falso que yo sea el propietario, sino que nadie es el propietario. Existe únicamente un propietario, y yo no lo soy. El amo de la totalidad es Dios, el Señor, Kṛṣṇa. No solo el mundo le pertenece, sino que nosotros también le pertenecemos a Él. Esto es conocimiento.
¿Qué somos nosotros? Somos esclavos del amo del mundo. Conocimiento divino significa sentir que esta es la verdad.
jīvera svarūpa haya kṛṣṇera nitya dāsa
(Śrī Chaitanya-charitāmṛta: Madhya-līlā, 20.108)
(«El alma es por naturaleza un eterno sirviente de Kṛṣṇa.»)
Soy muy pequeño e insignificante. Mi condición es muy lamentable. Debo hacer que la misericordia, la ayuda, venga de lo superior para remediar mi vida equivocada, mi vida malentendida. Tenemos que tratar con estas cosas cada día. Este es el propósito de recibir dīkṣā, divya-jñān. Divya-jñān significa hacer a un lado nuestra experiencia local e invitar la perspectiva, la estimación, del centro y la de Él, quien mira desde el centro. ¿Qué es qué? Conocimiento divino significa tener una introducción nueva al entorno, olvidar mi opinión previa e invitar una estimación nueva de las cosas y proceder de acuerdo a eso, controlar mi conducta de acuerdo a eso. Los que vemos a nuestro alrededor tiene un propietario. Eso no carece de propietario, y yo no soy el propietario. No soy el propietario de lo que veo, y, al mismo tiempo, tampoco alguien como yo es el propietario. Hay un propietario, y también yo soy propiedad de Él. Ahora bien, ¿cómo proceder? Este es un cálculo matemático: esta es Su propiedad y yo también soy Su propiedad. Yo soy Su sirviente, y esta es Su sustancia. De modo que he de relacionarme con todo de acuerdo a la voluntad del amo. Es decir, estoy para servir. Al Señor se le debe ofrecer servicio, no se le debe disfrutar, y también debemos ofrecer servicio a todo lo que es de Él, no lo debemos disfrutar. Esa será la deducción. Eso lo deduciremos a partir de divya‑jñān. Soy una unidad de servicio en este mundo.
Tampoco debo tomar el lado de la renunciación. No tengo derecho a renunciar. Un esclavo no puede ir a la huelga: «No haré el trabajo». Estás destinado a hacer tu deber. Tampoco puedes proceder con el trabajo conforme a tu propio antojo, ni puedes ir a la huelga, diciendo: «No voy a cooperar». Únicamente está abierto un lado: tienes que desempeñar tu deber. Si no lo haces, entonces cometes una ofensa, y las ofensas tienen una sanción. De manera que, serás sancionado. El hecho es tan crudo. La realidad es tan cruel.
No tenemos una independencia propia. No debemos creer que somos un propietario. No debemos pensar que somos el propietario de nuestro propio ser y que de acuerdo a nuestra voluntad podemos relacionarnos con el entorno. No. Tienes el deber de relacionarte con tu entorno de una manera particular: con un humor reverente y de servicio. Entonces, serás normal. De otro modo, serás anormal y obtendrás una sanción. Eso es, aparādha, una ofensa. El sevā (servicio) no es bhoga ni es tyāga, no es disfrute ni es renunciación. No tenemos derecho a disfrutar ni derecho a renunciar, a no cooperar. Solo un lado está abierto: servir. Tenemos que encarar esta realidad cruel.
Al principio, esto nos puede parecer duro, cruel, pero si podemos entender el propósito subyacente en ello, entonces gradualmente encontraremos que: «Esta es la única y sola clave para una vida feliz». No debemos ocuparnos en el autoengrandecimiento con la ayuda de otros. Desear vivir de la energía de otros es ofensivo. Es una cobardía, y es impropio. O que porque no podemos utilizar algo para nuestro propósito egoísta, lo abandonaremos —eso tampoco es honorable ni justificable.
Estamos viviendo juntos. De manera que habremos de tener alguna clase de deber hacia el entorno. No me puedo ver como una cosa aislada del entorno. En un todo orgánico, las partes están correlacionadas. De modo que también tenemos una correlación con nuestro entorno, con todas las cosas en todos los cuatro lados. Esto es natural. Somos parte de un todo orgánico y obtenemos nuestro respectivo deber para con el otro así como una parte de nuestro cuerpo tiene un deber que desempeñar para la totalidad del cuerpo y mediante eso realizar el deber para cada parte del cuerpo.
Ni el tyāga como ese de los jñānīs, los Buddhistas y los Śaṅkāritas, ni su fórmula u opinión son correctos, ni están correctos los adeptos a la explotación: «Todo lo que veo es para mí; soy el monarca de todo lo que miro». Esa visión tampoco es cierta. Tenemos que entender esto profundamente. Alguien puede ser un buen erudito, pero se puede quedar desconcertado o perplejo por esto. El intelecto no es suficiente para hacernos entender todas las dificultades de esta vida. Una interpretación independiente de las Escrituras no puede impartirnos la iluminación necesaria para entender las cosas contenidas en las Escrituras.
yāha bhāgavata paḍa vaiṣṇavera sthāne (Śrī Chaitanya-charitāmṛta: Antya-līlā, 5.132)
Mahāprabhu dice: «Ve y estudia el Bhāgavat de parte de un Vaiṣṇava. Procura obtener el ángulo de visión del Vaiṣṇava».
tad viddhi praṇipātena paripraśnena sevayā
upadekṣyanti te jñānaṁ jñāninas tattva-darśinaḥ (Śrīmad Bhagavad-gītā: 4.34)
(«Aprende el conocimiento divino por medio de la entrega, la indagación y el servicio. Aquellos que conocen y ven la verdad pueden instruirte acerca de ella.»)
āchāryavān puruṣo veda (Chāndogya-upaniṣad: 6.14.2)«Debes tener un Āchārya si deseas estudiar las Escrituras reveladas».
Tú no puedes estudiar solo, de manera independiente. De una manera empírica no podrás entender. Solo es posible mediante el método descendente. El conocimiento divino llega en un método descendente, y no depende de nuestra educación literaria. «Un hombre instruido entenderá más, y una inculta persona ordinaria no podrá entender la verdad espiritual». Eso no es cierto. El inculto puede entender y el instruido puede fallar en entender. Esto no depende de la erudición mundana. Solo praṇipāt (la entrega), paripraśna (la indagación) y sevā (la actitud de servicio), ayudarán. Estas cosas son necesarias para ser iluminado por la verdad revelada superior. A través del Guru y el Vaiṣṇava, esto descenderá a mi corazón y luego a mi cerebro, pero realmente, descenderá a mi alma. El alma se despertará y el cuerpo del alma crecerá. Veremos al alma salir del cautiverio.
Divya-jñān, dīkṣā, significa todas estas cosas: ocuparse en la búsqueda de la verdad revelada mediante un proceso particular. Praṇipāt, parispraśna y sevā —entrega, indagación honesta y actitud de servicio—, podemos adquirir esa clase de conocimiento y entendimiento de esta manera, y tenemos que ajustarnos de conformidad para capturar el beneficio de dīkṣā.
Esto no es una mera cosa formal. No se trata de repetir solamente el mantram que recibimos. El mantram quiere decirnos algo. El mantra tiene su significado. El mantra quiere decirnos algo y pedirnos hacerlo, y nosotros tenemos que hacerlo. Luego, recibiremos el resultado deseado. Entonces, se cumplirá el propósito de dīkṣā. La mera repetición de unos cuantos sonidos técnicos no hace que se complete dīkṣā. Dīkṣā significa el conocimiento que es trasmitido, y tú debes utilizar esa clase de conocimiento en favor de tu realización de la vida superior, de tu verdadera vida, de tu vida apropiada, de tu vida eterna, de tu vida después de la muerte, de tu vida después de muchas muertes. Esto continuará: es un conocimiento eterno. Es el conocimiento eterno del alma eterna acerca de la eternidad. El conocedor, lo conocido y el conocimiento —estas tres cosas son todas eternas—. Tú te descubrirás: «Soy una parte eterna de este mundo, y también tengo una parte en la eternidad. Una relación eterna está allí, y desde esa relación se requieren muchísimas funciones y actividades. Deben hacerse». Debe desempeñarse esta clase de deber. Esto es diksa, divya-jñan. Divya significa “no mundano”; significa supernatural, trascendental.
Fuente: De una plática del 30 de enero de 1983
Referencia
divyaṁ jñānaṁ yato dadyāt kuryāt pāpasya saṅkṣayam
tasmād dīkṣeti sā proktā deśikais tattva-kovidaiḥ
«Debido a que imparte conocimiento divino y destruye el pecado, los expertos instructores de las Escrituras lo llaman dīkṣā.»
(Publicado en «Gaudiya Darshan» por Sripad B. K. Tyagi Maharaj en la página del SCSMath).
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Traducción: Jaibalai prabhu




