Sri Chaitanya-bhagavata. Adi-kanda. Capítulo quince.

Sri Chaitanya-bhagavata. Adi-kanda. Capítulo quince.

śrī-caitanya-bhāgavata grantha śuddha-bhakti-mata

El Śrī Caitanya-bhāgavata describe el proceso del servicio devocional puro.

kahe sadāśrī-bhaktivinoda

Así lo afirma siempre Srila Bhaktivinoda

nirantara pāṭha-phale kubuddhi yāibe ca’le

Por estudiar constantemente este libro, la mentalidad pecaminosa es destruida.

kṛṣṇa-preme labhibe pramoda

Para dar cabida al júbilo del amor extático por Krishna

Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati

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Todas las glorias a Sri Guru y Sri Gauranga

Sri Chaitanya-bhagavata

de Srila Vrindavan Das Thakur

 

Sri Sri Guru Gaura Nityananda (Ekachakra Dham)

Sri Chaitanya-bhagavata. Adi-kanda. Capítulo quince.

Sri Nimai se casa con Sri Visnupriya

 

¡Todas las glorias al Señor Gaurachandra y todas las glorias al Señor Nityananda!

Señor, ten la bondad de darme Tus pies de loto de modo que yo pueda mantenerlos dentro del nicho más íntimo de mi corazón.

¡Todas las glorias al Señor Gauranga y a Sus asociados!

Uno alcanza el servicio devocional al Señor Supremo solo por escuchar los maravillosos Pasatiempos de Sri Chaitanya.

El Señor continuó ejecutando Sus Pasatiempos como un erudito sin que nadie detectara Su identidad absoluta. Él se levantaba temprano cada mañana, realizaba Sus deberes religiosos diarios, ofrecía reverencias a Su madre e iba a enseñar a Sus estudiantes.

Mukunda Sañjaya es un eterno sirviente del Señor y su hijo fue Purushottam Das. Mukunda Sañjaya era tan afortunado que el Señor iba a su casa todos los días para enseñar. Nimai se sentaba a solas en el patio, en frente del templo de Durga, y gradualmente Sus estudiantes se congregaban. Ocasionalmente, algún estudiante olvidaba marcar su frente con el tilak urdhva-pundra. Como el propagador y mantenedor del sanatana-dharma, Nimai se sentía obligado a proteger a las almas condicionadas de un desvío del sendero de la religión. Por lo tanto, nunca era negligente en rectificar a Sus estudiantes cuando era necesario. Reprendería al joven moroso a tal punto que el estudiante, avergonzado, se sometería y ciertamente que nunca volvería a olvidar de nuevo el aplicarse su tilak.

«Mi querido muchacho, veo que no te has puesto tilak. ¿Cuál es la razón?», le exigiría Nimai. «La literatura védica dice que la frente que no lleva la marca de tilak es como un crematorio. Yo también puedo entender por este descuido que has dejado tus prácticas brahmánicas. Ve a casa y lleva a cabo nuevamente tus deberes brahmánicos, y luego, con tilak en tu frente puedes regresar a la escuela».

De esa manera, el Señor enseñaba a Sus estudiantes a mantener los estándares correctos de la práctica brahmánica y religiosa. El Señor no moderaba su espíritu apremiante ni perdonaba a nadie de Su crítica. Quienquiera que era negligente fue elegible para ser estrictamente corregido por el Señor. El carácter de Nimai fue siempre ejemplar: nunca hacía bromas ni reía en la compañía de mujeres. En verdad, se mantuvo a distancia de las mujeres y evitaba reunirse con ellas.

A Nimai especialmente le gustaba molestar y encontrarles faltas a los habitantes de Srihatta, e imitaba su peculiar pronunciación. Los enfurecidos habitantes de Srihatta replicarían: «Oh, Señor, ¿y de que tierra provienes Tú? Dinos de dónde provienen Tu padre y madre y Tus antepasados. ¿Cuál de ellos no nació en Srihatta? Tú Mismo eres un descendiente de Srihatta. Así que, ¿por qué te burlas de nosotros de esa manera?»

Entre más trataban ellos de reprender al Señor, más se divertía Él imitando su pronunciación, y hacía bromas a costa de ellos. Se requería poca provocación para enfurecerlos más y ocasionalmente uno de ellos perseguiría al Señor con intenciones pusilánimes. La persecución era generalmente inútil, pues el Señor no era fácilmente atrapado, y al final el enojado tipo simplemente pateaba el suelo con frustración y gritaba improperios. En ocasiones, alguien se las arreglaba para capturar a Nimai y lo llevaba a la fuerza hasta la presencia del Magistrado musulmán local para hacer constar una queja. Sus amigos llegaban a tiempo para pacificar a los enojados grupos y para lograr una mutua reconciliación.

El Señor también buscaría la casa de alguna persona de Bengala Oriental. Él forzaría la entrada, acabaría con los comestibles y saldría corriendo con fingido temor. De esa manera, causaba estragos en Nabadwip, pero Él nunca tuvo un incidente que involucrara mujeres. Jamás siquiera veía a una mujer.

En esta Encarnación, el Señor Supremo ni siquiera escuchaba la palabra ‘mujer’. Por lo tanto, aquellas almas realizadas que están establecidas en las conclusiones de las Escrituras, nunca glorifican al Señor Chaitanya como ‘Gauranga Nagara’, es decir, el Señor en el humor de un amante. Aunque toda clase de elogio es aplicable al Señor, los entendidos devotos puros lo glorifican de conformidad con la naturaleza que el Señor manifiesta en una Encarnación particular.

En Nabadwip, la Suprema Personalidad de Dios aparece como Nimai Pandit, el erudito. El Señor de los planetas Vaikuntha disfrutaba Sus trascendentales actividades como un profesor, en la casa de Sri Mukunda Sañjaya. Todos Sus estudiantes se sentaban a Su alrededor y les enseñaba con gran satisfacción. A veces, pretendía tener un dolor de cabeza y les pedía que masajearan Su cabeza con aceite medicinal. Después, continuaba Su charla, sumergido de nuevo en Su innata espiritualidad.

Desde temprano en la mañana hasta el mediodía, Nimai enseñaba a Sus estudiantes, y luego iba al Ganga para bañarse. Después, de nuevo, desde temprano en la tarde hasta muy noche, continuaba Sus discusiones y enseñanza. Después de tomar clases durante un año Sus estudiantes bajo Su tutela, terminaban su estudio como eruditos maduros, bien versados en las conclusiones de las Escrituras.

Mientras el Señor estaba absorto en Sus actividades, Sachimata constantemente pensaba en que el Señor se casara de nuevo. Ella buscó en todo Nabadwip una nuera apropiada para su Nimai. Sri Sanatana Misra era un bráhmana piadoso y caritativo, un devoto de Vishnu, benevolente y de corazón puro, que vivía en Nabadwip y se ocupaba en servir a huéspedes y asistir a personas menos afortunadas. Nacido en una familia noble, era veraz y autocontrolado. Como un erudito, se había ganado el título de “Raja Pandit”, y como un caballero rico en Nabadwip, personalmente mantenía a mucha gente necesitada.

La hija de Sanatana Misra era como Sri Laksmi Devi en belleza y carácter. Tan pronto como Sachimata la vio, estuvo convencida de que esa muchacha era la mejor elección para ser la esposa de su hijo. Desde temprano en la mañana, dos o tres veces al día la jovencita iba a bañarse regularmente en el Ganga. Ella era dedicada y obediente a Sus padres y no tenía otro interés que la devoción al Señor Krisna. Cada día, cuando Ella se encontraba con Sachimata en el balneario ghata del Ganga, le ofrecía Sus humildes respetos. Sachimata reciprocaba con Ella y la bendecía, diciendo: «Que Krisna te bendiga con un esposo adecuado».

Sin embargo, mientras Sachimata se bañaba, pensaba: «Esta muchacha debería casarse con mi hijo». Sri Sanatana Misra y todos sus parientes cercanos estaban igualmente ávidos de tener al Señor como su yerno. Un día, Sachimata pidió a Kashinath Pandit que viniera, y le dijo: «Mi querido señor, tengo una propuesta. Vaya y dígale a Raja Pandit que si lo desea, él puede ofrecerle a mi hijo, en matrimonio, la mano de su hija». Kashinath Pandit procedió de inmediato hacia la casa de Sri Sanatana Misra, repitiendo en silenciosa alegría el nombre del Señor.

Cuando Raja Pandit vio a Kashinath Pandit a su puerta, le ofreció de inmediato un asiento, con debido respeto. «¿Qué le trae aquí, mi querido Señor?», le preguntó Sri Misra.

«He venido con una propuesta, y si usted lo desea se la revelaré», contestó Kashinath Pandit. «Usted debería ofrecer su hija Visnupriya a Visvambhar Pandit, en casamiento. Creo que es una pareja perfecta. Él es una personalidad divina, adecuado en todo aspecto para su hija. Su hija, quien es la castidad personificada, será lo mejor para Él. Visnupriya y Nimai Pandit me recuerdan a la Pareja Divina, Krisna y Rukmini, tan perfectamente están hechos el uno para el otro».

Raja Pandit reveló las noticias a su esposa y a los parientes cercanos y esperó su consejo y comentarios. Ellos estuvieron de acuerdo unánimamente: «¿Qué necesidad hay de seguir discutiendo? Esta es una propuesta perfecta. Hagan rápidamente todos los arreglos necesarios».

El Raja Pandit le contestó felizmente a Kashinath Pandit. «He decidido casar a mi hija con Visvambhar Pandit, de manera que procedan con todos los arreglos. Si el Señor Supremo lo desea, mi familia y mis antepasados quedarán enormemente bendecidos por este matrimonio de mi hija. Estoy completamente a favor de este casamiento».

Sri Kashinath Pandit se sintió extremadamente satisfecho con el resultado de su misión y prontamente le contó a Sachimata todo lo que había sucedido. Un caballero rico, llamado Buddhimanta Khan, hizo de inmediato un ofrecimiento: «Yo costearé todo el casamiento». Sin embargo, Mukunda Sañjaya objetó: «Mi querido hermano y amigo, ¿si tú aceptas todas las responsabilidades, entonces, ¿qué se supone que haga yo?».

«Escucha, mi querido amigo», dijo Buddhimanta Khan, «No permitiré que este casamiento sea la boda de otro bráhmana pobre. Haré unos arreglos tan buenos para la boda de Nimai Pandit que todos considerarán que se casa un gran príncipe».

Adhivas, una importante ceremonia antes del día de la boda, fue considerada un momento propicio, en medio de gran alegría y festividad. El área reservada para la ceremonia de casamiento fue decorada con coloridos colgantes alrededor de los lados y por encima. Ollas de agua con intrincados diseños, lámparas de gui, granos, yogurt y líneas de hojas de mango frescas se encontraban por todo el derredor. Diversos favorables ingredientes requeridos para dichas ocasiones fueron colocados sobre el suelo, el cual había sido hermosamente decorado con diseños de colorida pasta de arroz.

Los devotos Vaisnavas del Señor, los bráhmanas y todos los caballeros de Nabadwip asistieron a la propicia ocasión. A todos ellos se les enviaron invitaciones que les pedían asistir a la fiesta, al atardecer del día de Adhivas. Temprano en la tarde, los músicos ya habían llegado y empezaron a tocar. Altos y melodiosos sonidos de mridanga y otros tambores, shenai y címbalos, se extendieron por todas las direcciones. Los sacerdotes empezaron a cantar los mantras védicos y las damas ulularon, sumándose al humor festivo.

La joya principal del linaje brahmánico, Nimai Pandit, se sentó en medio de los cantores védicos. Los sacerdotes y los bráhmanas a Su alrededor experimentaron una ola de júbilo en Su presencia. A Nimai Pandit le trajeron los diferentes objetos requeridos para recibir formalmente a los huéspedes. Él les colocó guirnaldas de flores a los respetables caballeros y les aplicó pasta de sándalo sobre su frente, ofreciéndoles nueces y hojas de betel a cada uno, conforme a la tradición.

La población brahmánica en Nabadwip era extensa en aquellos días, así que, innumerables caballeros llegaban y se iban sin que nadie pudiera llevar la cuenta. Algunos de ellos fueron muy codiciosos y regresaban, repetidamente, mezclándose con la multitud y pretendiendo que acababan de llegar a fin de recibir otro regalo. La gente, habiendo recibido una invitación, vino desde lugares distantes y no se conocían la una a la otra, sin embargo, a pesar del anonimato, hubo un intenso espíritu festivo. El Señor se encontraba en un humor alegre e hizo el papel de un perfecto anfitrión.

«Den todas las guirnaldas de flores, la pasta de sándalo y los otros regalos a los huéspedes, por lo menos tres veces», ordenó Nimai. «No piensen en el costo, solo dénlos generosamente a todos». Los codiciosos bráhmanas que se esforzaban en llevar varias veces los regalos gratuitos fueron frenados y avergonzados ante la generosidad del Señor. Los bráhmanas son queridos al Señor y Él quería proteger su religiosidad. Algunas personas cometían una falta al colectar engañosamente regalos extras; por lo tanto, Él dio la instrucción de darle tres veces los regalos a cualquier persona. Después de recibir tres veces los regalos, nadie quiso más. Ellos estaban satisfechos.

Nadie entre los apiñados huéspedes sabía que las guirnaldas de flores, la pasta de sándalo y la hoja de betel que habían recibido eran realmente expansiones del Señor Ananta Sesa, quien sirve a Su amo, la Suprema Personalidad de Dios, Nimai Pandit.

En la abundante distribución de regalos, muchas flores, pasta de sándalo y hojas de betel cayeron al suelo, y la cantidad de esos remanentes hubiera sido suficiente para cinco casamientos opulentos, sin contar esos regalos que habían sido llevados a casa por los huéspedes. Cada visitante quedó impresionado por los preparativos y se fue del casamiento alabando la opulencia de la ceremonia. Incluso las personas más ricas de Nabadwip quedaron impresionados, pues sus padres no habían gastado tan espléndidamente en sus bodas. Esa abundancia de flores, pasta de sándalo, hojas y nueces de betel y otros regalos, nunca antes había sido vista en Nabadwip.

Raja Pandit Sri Sanatan Misra se sentía extremadamente feliz. Él y sus parientes cercanos asistieron al Adhivas, cargados de valiosos regalos. En un momento propicio, él aplicó jubilosamente el tilak en la frente del Señor, tal como es recomendado en los Vedas. El fuerte canto del Nombre del Señor Hari, acompañado por los músicos y el ulular de las damas, realzó la emoción de la ocasión.

Después de terminar todos sus deberes en la ceremonia, Raja Pandit regresó a casa. Los parientes de Nimai Pandit fueron entonces a la casa de Raja Pandit para llevar a cabo la misma ceremonia Adhivas, para Visnupriya. Todo lo que se acostumbraba en un casamiento en aquellos días, se realizó en medio de un gran regocijo.

Temprano, la siguiente mañana, el Señor fue a bañarse al Ganga y al regresar fue directamente al templo para adorar al Señor Supremo, Vishnu. Luego, se sentó con Sus parientes cercanos para ofrecer reverencias y satisfacer a sus antepasados. El sonido de la ejecución de los músicos, los bailarines y los cantantes era suficientemente fuerte que podía ser oído por todos y mantuvo el humor festivo.

Cada rincón de la casa fue decorado; había hermosos diseños en el piso, ollas de agua, granos y yogurt; lámparas e hilos con auspiciosas hojas de mango que colgaban por todas partes. Coloridos festones ondeaban como banderas en el viento, y el aire estaba lleno de un alboroto festivo.

Las castas damas de Nabadwip acompañaron a Sachimata mientras se llevaban a cabo todos los habituales y tradicionales ritos. Primero, ellas fueron al Ganga para bañarse, y luego, seguidas por los músicos, visitaron la Deidad de la aldea, Sasthi, donde oraron por sus bendiciones. Del templo fueron a visitar a diversos parientes y luego regresaron a casa. Ella distribuyó khoi, plátanos, aceite, nueces de betel, hojas de betel y bermellón a las damas que la habían acompañado, complaciéndolas por completo. Por la voluntad del omnipotente Señor Supremo, no hubo escasez de nada, de modo que Sachimata distribuyó generosamente sus regalos a las damas por varias veces. Ni una simple dama se sintió insatisfecha. Ellas alegremente untaron aceite en sus cuerpos y se bañaron.

La casa de Visnupriya se encontraba también en un estado de gran alborozo; su madre rebosaba de felicidad. Sumido en las olas del éxtasis, Raja Pandit gastó espléndidamente y ofreció incondicionalmente su hija al Señor Gaurasundar.

Después de terminar todos Sus rituales, el Señor se sentó para descansar, y desde ese lugar, Él distribuyó humildemente alimentos y ropas a todos los bráhmanas reunidos. Ofreció respetos a cada persona conforme a su posición y dio caridad para satisfacer las necesidades de cada persona. Los bráhmanas bendijeron al Señor y regresaron a sus casas completamente satisfechos.

En la tarde, los parientes fueron a vestir al Señor Gaurasundar para Su casamiento al anochecer. Ellos decoraron todo Su cuerpo con pasta de sándalo y aplicaron perfumes aromáticos en diversas partes de Su cuerpo. En Su frente, ellos dibujaron con pasta de sándalo un tilak en forma de una media luna, colocaron una bella corona sobre Su cabeza y rodearon Su cuello con fragantes guirnaldas de flores. Alrededor de Sus caderas ataron expertamente un dhoti fino, que brillaba con un color amarillo dorado como el sol poniente. Sus rosados ojos en forma de loto fueron untados con ungüento kajjala, negro como el abejorro. Él llevaba hierba durva y el corazón de un árbol de plátano, mientras que exquisitos y costosos aretes dorados pendían de sus oídos y una valiosa joyería decoraba Sus brazos superiores y Su cuello. Cada uno de los parientes decoró al Señor conforme a sus propio gusto, colocando diversos tipos de joyería sobre las diferentes partes de Su cuerpo. Los hombres y las mujeres se maravillaron de la exquisita belleza del Señor. Ellos se olvidaron de ellos mismos, paralizados ante la belleza de la Suprema Personalidad de Dios.

Casi una hora antes del momento de la boda, los parientes decidieron que el Señor debería ir hacia la casa de la novia. «Empecemos el trayecto», ellos anunciaron. «Durante una hora el novio desfilará por la ciudad, antes de llegar a la casa de la novia».

Repentinamente Buddhimanta Khan apareció con un bello palanquín. Los músicos tocaron otra vez y los sacerdotes comenzaron a cantar los mantras védicos. Cantantes, bailarines y huéspedes, todos se unieron en un jubiloso clamor. Primero, el Señor circunvaló a Sachimata y le ofreció Sus respetos, luego, le ofreció respetos a los bráhmanas y se sentó en el palanquín en medio de la alegre confusión que incluía el ulular de las damas.

Empezaba a atardecer y la procesión del casamiento se dirigió primero hacia el Río Ganga. La luna creciente se levantaba casi completa sobre sus cabezas y relucía sobre el agua del Ganga. Cientos de lámparas fueron encendidas y la música se escuchaba con imperecedero entusiasmo.

Enfrente del palanquín del Señor caminaban dos largas filas de empleados de la finca de Buddhimanta Khan, seguidos por los portadores de los festones que llevaban coloridas banderas. En medio iban los bufones, bromeando y produciendo risas. Hubo una variedad de bailarines que ejecutaban muchos diferentes estilos de danza, mientras que incontables músicos tocaban por los menos cinco clases de tambores, címbalos, caracolas, flautas, campanas, timbales y una diversidad de cuernos. Alborotados niños bailaban entre los músicos y, contagiada por la atmósfera de fiesta, incluso la gente mayor abandonaba su reserva y se unía a los niños mientras que el Señor sonreía al ver el espectáculo.

La procesión se detuvo por un rato en la ribera del Ganga, cantando, bailando y tocando felizmente los instrumentos antes de proceder hacia la casa de la novia. Después de ofrecer flores a la Madre Ganga, todo la procesión se dirigió hacia la ciudad.

Quienquiera que presenció el desfile quedó pasmado de asombro ante su opulencia. «He visto innumerables casamientos con mucho lujo, pero nunca antes presencié algo como esto», dijo una persona. Los habitantes de Nabadwip eran afortunados por ver a la Suprema Personalidad de Dios en persona mientras pasaba entre ellos, mecido en Su palanquín.

Los bráhmanas que tenían en casa hijas hermosas y solteras, todos se lamentaban: «Es una gran lástima y ciertamente es mi mala fortuna que no pude dar a mi hija en matrimonio a este atractivo joven. Ahora, ¿qué puedo hacer?»

Yo ofrezco mis reverencias a los pies de todos los residentes de Nabadwip, quienes presenciaron este trascendentalmente jubiloso Pasatiempo del Señor.

Después que la procesión pasó por todas las diferentes localidades de Nabadwip, llegó a la casa de Sri Sanatana Misra, el Raja Pandit. Todos salieron de la casa, ululando y haciendo exclamaciones de bienvenida para la procesión.

Raja Pandit salió para recibir al Señor; lo ayudó a bajar del palanquín, y luego lo condujo adentro donde habían preparado un asiento. La alegría que sentía Raja Pandit fue indescriptible y el amor y el respeto que sintió por el Señor fue visible en su rostro mientras acompañaba a Nimai al interior de su casa. Él derramó flores sobre el Señor a manera de bendición y bienvenida.

El grupo de recepción de parte de la novia consistía de parientes y sacerdotes que se acercaron con telas finas, joyería y otros regalos preciosos para el Señor. La madre de la novia colocó hierba durva sobre la cabeza del Señor y luego lo adoró con una lámpara de gui con siete mechas. En ese entonces, Sri Visnupriya Devi, quien había sido exquisitamente vestida, se sentó.

Los parientes de Nimai Pandit estaban tan impresionados como satisfechos al ver una novia tan hermosa. Ellos levantaron al Señor en Su asiento, conforme al ritual de casamiento. Luego, colgaron una cortina alrededor del Señor, y Visnupriya circunvaló siete veces al Señor.

Después, frente a Él, Ella ofreció sus respetuosas reverencias con las manos juntas. Los familiares arrojaron flores sobre la Pareja, y el aire se llenó de una llamativa música y el ulular de las damas. Visnupriya colocó una guirnalda de flores a los pies de loto del Señor, ofreciéndole Su vida y alma.

El Señor levantó la guirnalda de flores y sonriendo dulcemente, la colocó alrededor del cuello de Ella. Nuevamente, la Pareja Divina fue bañada por una lluvia de pétalos de flores. Sin ser vistos por la gente común, los semidioses encabezados por el Señor Brahma también arrojaron flores sobre Visnupriya y Sri Gaurasundar. El grupo de Gaurasundar compitió con el grupo de Visnupriya en arrojar flores y producir sonidos de júbilo.

Absortos en la competición, todos olvidaron sus propias inquietudes y preocupaciones. A veces, el equipo del Señor parecía tener la victoria, y otras veces, el equipo de Visnupriya parecía ser más entusiasta. El Señor estaba muy contento de ver a todos disfrutar de una manera tan maravillosa.

Miles de lámparas arrojaban una luz brillante en todas partes y los fuertes y jubilosos sonidos de cantos llenaban el cielo.

Cuando llegó el momento de que la novia y el novio intercambiaran miradas, el universo parecía estar inundado de sonidos tumultuosos y felices. Entonces, la Pareja Divina se sentó y Raja Pandit se sentó con Ellos para ofrecer oficialmente la mano de su hija al Señor Gaurasundar. En medio de todos los rituales y el canto de mantras, el casamiento empezó con el ofrecimiento, por parte de Raja Pandit, de la mano de su hija y de oraciones para complacer al Señor.

Junto con su hija, Raja Pandit también entregó hermosas vacas llena de leche, mucha tierra y propiedades, camas y mobiliario, doncellas y sirvientes, y otros valiosos regalos.

Visnupriya se sentó a la izquierda del Señor y los bráhmanas encendieron el fuego y empezaron el sacrificio de fuego ‘Homa’. Después de que se cumplieron todos los rituales acostumbrados y tradicionales, la novia y el novio entraron en un cuarto de recepción bien decorado.

La casa de Raja Pandit se transformó en Vaikuntha, y los invitados llegaron para disfrutar del maravilloso banquete. Llegaron innumerables personas y todas se fueron completamente satisfechas.

Los recién casados pasaron la noche en la casa de Visnupriya en medio de gran alegría.

La felicidad que Sanatana Pandit experimentó no se puede describir. Él disfrutó de la misma inconcebible buena fortuna que recayó en grandes sabios tales como Nagajit, Janaka, Bhishmaka y Jambavan, quienes también llegaron a ser suegros del Señor Krishna o del Señor Ramachandra.

La Pareja Divina pasó la noche y la siguiente mañana hasta el mediodía, en casa de Sanatana Misra. Luego, el Raja Pandit y sus familiares le dieron la despedida al Señor Gaurasundar y a Visnupriya. En medio de la música, el kirtan, las bendiciones de los bráhmanas y el canto de mantras apropiados para ese traslado, Nimai ofreció Sus respetos a los miembros mayores de la familia de Su suegro y junto con Visnupriya se fue en el palanquín hacia la casa de Sachimata.

En el camino, toda la gente que los vio los bendijo y felicitó, y las damas hablaron respetuosamente de la buena fortuna de la novia, diciendo: «Ella es muy afortunada, debe haber adorado a Laksmi Devi por muchos, muchos nacimientos».

Otras comentaron: «Esta pareja es como Gauri y el Señor Shiva».

Y otras dijeron: «Ellos deben ser Sri Laksmi y Sri Hari»

«Ellos son Cupido y Rati, o Indra y Sachi, o deben ser Ramachandra y Sita Devi».

Realmente, la buena fortuna de los residentes de Nabadwip es insondable, pues pudieron ver al Señor Supremo y a Su consorte eterna; ese era el logro de la piedad de todos ellos. Toda Nadia fue bendecida y los habitantes experimentaron una dicha desbordante de poder ver a Visnupriya —Laksmi Devi— y al Señor Gaurasundar —Narayan.

Finalmente, la Pareja Divina llegó a la casa de Sachimata. Acompañada por otras damas, Sachimata salió con regocijo para darle la bienvenida a la Pareja Divina, y ella los invitó a sentarse en medio de la algarabía y la música. ¿Cómo poder expresar la dicha que Sachimata y todos sintieron en la presencia de Visnupriya y Gaurahari?

El Señor Supremo es tan magnánimo que uno se libera por completo de toda actividad pecaminosa y de su reacción, simplemente al mirar Su brillo trascendental. Es más, uno se torna elegible para entrar a los planetas Vaikuntha del cielo espiritual. Cada persona de todos los senderos de la vida pudo ver al Señor y Su refulgencia espiritual. Por lo tanto, Él ha sido llamado como el más compasivo, el Señor y el amigo de las almas caídas.

Nimai Pandit generosamente distribuyó telas y regalos a todos los ejecutantes, bailarines y mendigos que habían llegado a la casa de Sachimata. A los familiares y amigos bráhmanas, les dio suficientes regalos para satisfacerlos a todos, y Él Mismo se sintió muy contento. El Señor le dio un fuerte y afectuoso abrazo a Buddhimanta Khan, quien experimentó un éxtasis indescriptible.

De acuerdo a la literatura védica, no existe fin para los trascendentales Pasatiempos del Señor. Cientos y cientos de años de pláticas no podrían describir las actividades divinas que ocurrieron en solo unas pocas horas de la ceremonia de casamiento. En cuanto a mí se refiere, simplemente estoy ofreciendo una descripción breve, y eso es solo por la misericordia del Señor. No puedo describir completamente Sus maravillosos Pasatiempos.

Quienquiera que escuche o lea acerca de estas trascendentales actividades del Señor Supremo, ciertamente puede vivir en la eterna asociación del Señor Gaurachandra.

El Señor Krishna Chaitanya y el Señor Nityananda Prabhu son mi vida y alma. Yo, Vrindavan Das, humildemente ofrezco este canto a Sus pies de loto.

 

Traducción al español

Sri Chaitanya Saraswati Sridhar Govinda Sevashram de México, A. R. (Jai Balai Das)

CAPÍTULO CATORCE

CAPÍTULO DIECISÉIS

 

 

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