Sri Chaitanya Bhagavata, madhya khanda, capítulo 9.

Sri Chaitanya Bhagavata, madhya khanda, capítulo 9.

śrī-caitanya-bhāgavata grantha śuddha-bhakti-mata

El Śrī Caitanya-bhāgavata describe el proceso del servicio devocional puro.

kahe sadāśrī-bhaktivinoda

Así lo afirma siempre Srila Bhaktivinoda

nirantara pāṭha-phale kubuddhi yāibe ca’le

Por estudiar constantemente este libro, la mentalidad pecaminosa es destruida.

kṛṣṇa-preme labhibe pramoda

Para dar cabida al júbilo del amor extático por Krishna

Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati

***

Todas las glorias a Sri Guru y Sri Gauranga

Sri Chaitanya-bhagavata

de Srila Vrindavan Das Thakur

Sri Sri Guru Gaura Nityananda (Ekachakra Dham)

 

Madhya-khanda

Capítulo nueve

La historia de Sridhar

 

Sri Gaurachandra es el Controlador del universo; no obstante, no para Su propio bien sino para el beneficio de todos, aceptó la vestidura de un sannyasi.

Todas las glorias al hijo de Sri Jagannath Misra y Madre Sachi, y todas las glorias al movimiento de Sankirtan.

Todas las glorias al Señor Chaitanya, la vida misma del Señor Nityananda y Gadadhar Pandit.

Él es el más amado para Advaita Acharya, Shrivas Pandit, Jagadananda Pandit, Haridas Thakur, Vrakeshwar Pandit, Pundarik Vidyanidhi, Vasudev y Srigarbha.

Oh, Señor, por favor, mira misericordiosamente a las entidades vivientes. Que el Señor y todos Sus asociados sean glorificados. Por escuchar los Pasatiempos del Señor Chaitanya uno de inmediato alcanza la meta suprema de la devoción, el amor a Krisna.

Por favor, escuchen atentamente esta narración del Madhya-khanda que describe como Gaurachandra Mahaprabhu disfrutó Sus Pasatiempos. Ahora escuchen la descripción del ‘Maha-prakasa Lila’ del Señor Chaitanya, Su gran revelación, durante la cual todos los Vaisnavas obtuvieron la satisfacción de sus deseos.

El Señor reveló el glorioso ‘sata-prahariya-bhava’, las veintiún horas de éxtasis devocional. Durante este Pasatiempo, maravillosamente manifestó Sus diferentes Encarnaciones, tuvo un asombroso festejo y con generosidad ofreció Krisna-prema puro a los devotos. Todos los Vaisnavas honraron al Señor con una gran ceremonia de baño conocida como ‘Raja-rajeswar’, la cual solo es digna de los más poderosos reyes del universo.

Un día, Gaurasundar vino a la casa de Shrivas Pandit acompañado por Nityananda, quien estaba loco de alegría. Gradualmente, todos los Vaisnavas se reunieron allí. El corazón de Gaurasundar estaba absorto con éxtasis. Él miró a Su alrededor —así como una personalidad real examina su entorno con miradas intensamente poderosas—. Los devotos pudieron percibir el humor del Señor e inmediatamente empezaron un fuerte kirtan.

En otros días, el Señor bailaba en el éxtasis de un devoto sirviente. Luego, cambiando por un momento ese humor, revelaba Su identidad como el Señor Supremo omnipotente. Ese humor también rápidamente cambiaba —de nuevo retomaba el humor de un devoto—. No obstante, este día, para la buena fortuna de los devotos reunidos, el Señor se levantó como si de costumbre fuera a bailar, pero, en vez de eso, se sentó en el trono de Sri Vishnu.

En ocasiones previas, el Señor se sentaba en el trono de Vishnu inmerso en un éxtasis devocional, como si fuera inconsciente de Su propia conducta. Pero, ¡este día, no! Este día no ocultó Su verdadera identidad con la capa de Su energía interna, sino que, en vez de eso, se sentó por veintiún horas continuas en el trono. Los devotos se pararon frente a Él con las manos juntas y con el corazón avivado de alegría. Fue una maravillosa escena; los devotos se sintieron plenamente satisfechos. Espontáneamente, ellos expresaron: «¡Hemos entrado en Vaikuntha!»

El Señor se sentó en medio de todos, como el Señor de Vaikuntha y todos los presentes se liberaron de la influencia de la potencia material ilusoria.

El Señor Chaitanya ordenó: «¡Reciten las oraciones para Mi abhishek!» Los devotos estaban muy complacidos y empezaron a recitar. Al ritmo de la recitación, el Señor meció suavemente Su cabeza de un lado para otro, derramando misericordiosas miradas sobre los devotos. Respondiendo al humor del Señor, los devotos llevaron a cabo el abhisek, la ceremonia de baño.

Para empezar, trajeron agua del Ganga y la colaron. Luego, en proporciones exactas, agregaron almizcle, pasta de sándalo, azafrán y alcanfor. Experimentando un creciente amor por el Señor, prepararon cuidadosamente todos los artículos. Cuando estuvieron listos, con gritos de júbilo, empezaron la ceremonia y recitaron los mantras apropiados.

Sri Nityananda fue el primero en vertir agua sobre la cabeza del Señor. Con gran satisfacción, se mantuvo repitiendo: «¡Jay! ¡Jay!» Otros devotos líderes como Advaita Acharya y Shrivas Pandit bañaron al Señor, cantando las famosas oraciones ‘Purusha-sukta’. Los devotos del Señor Gauranga son muy bien versados en la ciencia de las Escrituras, y vertieron agua con el acompañamiento de apropiados mantras e himnos védicos.

Mukunda y otros estuvieron recitando dulcemente la canción de la ceremonia de baño, mientras que otros devotos lloraban y bailaban, colmados de felicidad. Las respetables y castas esposas ululaban con alegría. Toda la asamblea de devotos se sumergió en un océano de dicha. El Señor de Vaikuntha, Sri Gauranga, permaneció sentado y los devotos, uno tras otros, vertieron agua sobre Su cabeza, bañándolo. Usualmente, en esos acontecimientos religiosos, se requieren ciento ocho ollas de agua, pero este día ese número fue excedido con mucho.

Incluso los semidioses llegaron, no deseando perder la oportunidad de hacer progreso espiritual, pero ellos asumieron la forma de seres humanos, prefiriendo no ser reconocidos.

Una gota de agua ofrecida a los pies de loto del Señor, incluso solo en meditación, es suficiente para protegerse del castigo del semidiós de la muerte, Yamaraj. Qué decir entonces de la buena fortuna de esos devotos quienes, por estar presentes, pudieron bañar directamente al Señor.

Todos los sirvientes y sirvientas de la casa de Shrivas Pandit se ocuparon también en traer agua para el Señor. El poderoso resultado que uno disfruta por servir al Señor, fue ampliamente demostrado con un incidente. Una de las sirvientas, una mujer piadosa llamada ‘Dukhi’ (‘triste’), fue una de las que acarrearon agua. El Señor la vio activamente ocupada y le dijo: «¡Trae, trae más!» El Señor quedó tan impresionado con su actitud devocional que cambió su nombre a ‘Sukhi’ (‘feliz’), indicando que le había quitado su aflicción.

Habiendo bañado al Señor, acompañados de la recitación de los mantras védicos, los devotos secaron el cuerpo del Señor. Lo vistieron con nueva ropa limpia y untaron Su espléndido trascendental cuerpo con fragante pasta de sándalo. Limpiaron el trono del Señor Vishnu y luego que todo quedó apropiadamente dispuesto, el Señor se sentó en ese trono, el cual era realmente Suyo.

Sri Nityananda sostuvo una sombrilla por encima de la cabeza del Señor mientras uno de los más afortunados devotos empezó a abanicarlo con la chamara. Los devotos reunieron la parafernalia para adorar al Señor y empezaron a ofrecerle arati, adoración.

La bandeja de su ofrenda estaba llena con charanamrita, frutas, achamaniya, incienso, aceite fragante, una lámpara, ropas nuevas y un cordón de bráhmana, etc. Como es tradición, ellos lo adoraron con los dieciséis ingredientes especificados en el shastra. Aplicaron pasta de sándalo a las mañjaris de Tulasi y las ofrecieron a Sus pies de loto. El Gopala-mantra, que consiste de diez sílabas, fue cantado mientras se ofrecía la adoración. Todas las reglas de esta adoración particular fueron observadas estrictamente mientras todos los devotos le ofrecían sus oraciones.

Advaita Acharya y todos los fieles asociados del Señor cayeron como varas ante los pies del Señor, ofreciéndole plenas reverencias. Todos los devotos experimentaron un profundo amor espiritual por el Señor Supremo y las lágrimas cayeron en cascada por su mejillas mezclándose y corriendo como un río. Ellos cantaron continuamente versos que alaban al Señor. Él escuchó todo con gran satisfacción.

Ellos oraron: «Todas las glorias al Señor del universo. Ten la bondad de dirigir Tu misericordiosa mirada sobre este mundo que ahora arde con los tres tipos de sufrimiento. Todas las glorias a la causa original de todo, al que mantiene a todos. Has aparecido para inaugurar el canto congregacional del Santo Nombre y restablecer el sanatana-dharma de los Vedas. Eres el protector de los piadosos y la original Alma Suprema de todos los catorce mundos.

»Todas las glorias al Señor Chaitanya, pues Él es el redentor de las almas más caídas, un océano de cualidades trascendentales, el refugio supremo del manso y pobre. Todas las glorias al Señor Chaitanya quien es Vrajendra Nandana Krisna, quien se expande como el Señor Vishnu y yace en el océano de leche como Kshirodakasayi Visnu. Él aparece como una Encarnación para el placer de Sus devotos.

»Todas las glorias al Señor Gauranga, quien es el Absoluto original, inconcebible e imperceptible. Él siempre está trascendentalmente situado y es la Persona Suprema completamente compasiva. Todas las glorias al Señor Chaitanya. Todas las glorias al Señor quien es el ornamento y el liberador de la comunidad brahmánica. Él es el origen de la religión védica; la vida y alma de toda entidad viviente. Todas las glorias al Señor Chaitanya quien salvó a Arjun de una muerte infame y quien le concedió la liberación a la demonia Putana. Todas las glorias al Señor Chaitanya quien nunca ve los errores de las entidades vivientes. Él es el esposo de la Diosa de la Fortuna». Con esas palabras escogidas, los devotos alabaron al Señor.

Los sirvientes del Señor fueron inundados por un océano de dicha al ver al Señor Chaitanya manifestar ese humor extraordinario. Él misericordiosamente removió del corazón de todos el velo de maya y ofreció Sus pies de loto para ser adorados por esos devotos servidores. Algunos de ellos trajeron aceite dulcemente perfumado y lo untaron sobre los pies del Señor. Otros, lo adoraron con ofrendas de tiernas hojas de Tulasi. Otros más llegaron para ofrecer gemas preciosas, oro y adornos de plata, y respetuosamente ofrecieron reverencias a Sus pies. Muchos regalos valiosos le fueron ofrecidos al Señor; telas de seda blancas, azules y de un amarillo brillante. Una diversidad de contenedores de metales preciosos se colocaron a Sus pies, como ofrendas. Los regalos fueron innumerables.

Todos los sirvientes domésticos de la casa de Shrivas Pandit, gracias a que servían a ese Vaisnava puro, podían ahora servir directamente a los pies de loto del Señor Gaurachandra, los cuales son deseados por todos. Incluso el Señor Brahma, el Señor Shiva y Laksmi Devi aspiran a una oportunidad como esa. Ellos ofrecieron al Señor muchos artículos de adoración, sin miedo o titubeos, pues el Señor había removido de ellos su humor reverencial. Trajeron arroz con cáscara, tulasi, hierba durva, almizcle, azafrán, alcanfor y una diversidad de frutas, flores fragantes y sándalo, colocando todo ello a Sus pies de loto. Cada uno adoró conforme a la inclinación de su corazón, siguiendo las diferentes reglas de adoración.

Luego, Chaitanya Mahaprabhu, el Señor Supremo de Vaikuntha, exhibió otro de Sus extraordinarios Pasatiempos. Él le dijo a los devotos: «Traigan algo, deseo comer» y extendió Su mano. Todo lo que ofrecieron los devotos, lo comió.

Los Vaisnavas trajeron una diversidad de alimentos: plátanos, dhal mungo, yogurt, leche condensada dulce, mantequilla y leche. Lo pusieron todo en las manos del Señor, quien sin perturbarse, lo comió todo. Algunos de los devotos fueron de prisa al mercado y regresaron rápido con los artículos más selectos. Le ofrecieron cocos, una diversidad de dulces de leche en gran cantidad, zarzamoras, melones verdes y caña de azúcar. Algunos trajeron incluso agua del Ganga. El Señor lo comió todo. Al ver al Señor comer felizmente todo lo que le ofrecieron, ellos presentaron generosas porciones de manjares cada vez mejores. Cientos de devotos trajeron galones de agua del Ganges, y el Señor, quien es el mayor de los místicos, la bebió toda.

Cientos de recipientes con yogurt, leche condensada dulce, leche, cientos de racimos de plátanos, enormes cantidades de dhal mungo, montañas de preparaciones de dulces de leche, alcanfor, betel, frutas y nueces —instantáneamente, el Señor lo comió todo en frente de los asombrados y boquiabiertos devotos.

El Señor con satisfacción comió todo lo que le ofrecieron y, uno tras otro, reveló los detalles del pasado de los diversos devotos. Cuando los devotos escucharon su historia individual, recordaron sus antiguos días y cayeron al piso con éxtasis.

El Señor se dirigió a Shrivas Pandit: «¿Recuerdas, tú acostumbrabas escuchar pláticas acerca del Srimad Bhagavatam en la casa de Devananda Pandit? Cada línea del Bhagavatam está saturada con el divino néctar del Krisna-prema, de manera que tu corazón se derretía al escuchar esas recitaciones del Srimad Bhagavatam. Tú lloraste intensamente y caíste inconsciente al piso. Los neófitos e ignorantes estudiantes, no conocedores de las cuestiones del bhakti-yoga, no entendieron la razón de tu extraordinario comportamiento.

»Estabas tan inmerso en el éxtasis del amor por Krisna, olvidado del mundo externo, que ni siquiera supiste que te habían llevado fuera. Devananda Pandit, su instructor, presenció todo lo sucedido sin disuadir a sus estudiantes. Ya que él mismo no tenía una experiencia en la ciencia de la Conciencia de Krisna, era de esperarse que sus estudiantes fueran iguales. Tras recobrar tu conciencia externa y encontrarte fuera en la calle, te levantaste y regresaste triste a casa.

»Tu tristeza persistió, de manera que preferiste estar solo. Sin embargo, continuamente deseabas leer el Srimad Bhagavatam, una y otra vez. Viendo tu triste condición, descendí desde Vaikuntha hasta tu corazón y te hice llorar con las extáticas emociones de tu amor por Mí. De nuevo experimentaste felicidad al leer el Bhagavatam, y tus lágrimas inundaron el lugar donde te sentabas».

Cuando Shrivas Pandit escuchó esto, fue dominado por la emoción y cayó al piso llorando, respirando rápida e intensamente. De esa manera, el Señor le habló a Advaita Acharya Prabhu y a los diferentes devotos, y los llevó de vuelta a recordar sus antiguos días. Sumergió a los devotos en un océano de dicha mientras estaba sentado en Su trono masticando hojas de betel. Los devotos bailaron y llevaron a cabo el kirtan, cantando: «¡Jay Sachinandana!» Todas las glorias al hijo de Madre Sachi.

Si acaso un devoto estaba ausente, de inmediato el Señor lo hizo traer ante Él. Extendía Su mano y decía: «Dame algo para comer». Todo lo que le fue ofrecido, lo comió. Luego, el Señor dijo: «¿Recuerdas ese noche que en que vine como un doctor y me senté junto a tu cama? Curé tu fiebre». Después de escuchar esto de parte del Señor, los devotos caían al suelo colmados de incontrolables emociones espirituales.

Viendo a Gangadas, el Señor dijo: «¿Tu mente no recuerda esa noche cuando escapabas temiendo ser capturado por el rey musulmán? Toda tu familia te acompañaba y cuando llegaste al muelle del transbordador, no hubo barcas. Te viste en una situación difícil. Iba a amanecer y todavía no se veía barca alguna. Empezaste a llorar de ansiedad. Temblaste al pensar que los musulmanes pudieran molestar a tu familia en tu presencia y consideraste que por eso era mejor ahogarte en el Ganges.

»En ese momento, aparecí como un lanchero que remaba una barca hacia ti. Tu ánimo se levantó al ver la barca que se acercaba. Me dijiste afectuosamente a Mí, el lanchero: «Mi querido hermano, por favor, crúzame. Te entrego mi cuerpo, riqueza, vida, todo a Ti. Solo dependo de Ti. Aquí están un par de rupias por Tu esfuerzo. Llévanos a mí y mi familia a un lugar seguro». Entonces, te transporté a ti y tu familia a la otra orilla y Yo regresé a Mi eterna morada Vaikuntha».

Gangadas fue llevado en olas de éxtasis dichoso al escuchar al Señor. Esos son los maravillosos Pasatiempos de Gaurasundar. El Señor continuó: «¿Recuerdas ese incidente? Estabas muy preocupado y vine a rescatarte y te crucé a la otra orilla». Gangadas incapaz de contenerse más, cayó al suelo y rodó por él, en éxtasis.

El Señor Chaitanya, el Señor de Vaikuntha, estuvo sentado en Su trono, con Su cuerpo cubierto con pasta de sándalo y bellamente decorado con guirnaldas de fragantes flores. Uno de Sus queridos sirvientes lo abanicaba. Otro arreglaba Su cabello. Otros preparaban betel y se lo ofrecían. Muchos más bailaban en éxtasis alrededor de Él.

El día entero pasó y no notaron cómo llegó la oscuridad de la noche. Entonces, repentinamente se dieron cuenta de que había anochecido y se apuraron a encender las lámparas y las ofrecieron en adoración a los pies de loto del Señor. Ellos empezaron a llevar a cabo el kirtan tocando karatalas, gongs, caracolas, tambores mridanga e instrumentos de cuerda. El Señor continuaba sentado con un humor benevolente pero permanecía en silencio, a pesar de las diversas actividades de los devotos.

Los devotos ofrecieron diferentes clases de flores a Sus pies de loto y se postraron ante Él, diciendo: «Oh, Señor, protégeme». Algunos devotos oraron al Señor con gran humildad, otros cantaron fuertemente en alabanza al Señor. Exclamaciones de júbilo, gritos y llantos fueron los únicos sonidos que uno podía escuchar.

Durante esos momentos, todos en la asamblea experimentaron esos indescriptibles y maravillosos sentimientos extasiados que los hizo sentirse transportados de inmediato a Vaikuntha. Así, el Señor exhibió el humor de la opulencia suprema mientras los devotos lo rodeaban de pie, con las manos juntas en reverencia.

Con todo, Gaurasundar se comportó de manera informal con Sus discípulos, colocando Sus pies de loto sobre ellos. Así, llevaba a cabo Sus trascendentales Pasatiempos. Hallándose en ese munificente humor, Gaurasundar estaba dispuesto a distribuir bendiciones a Sus devotos, quienes lo rodeaban con las manos juntas. Mientras llevaba a cabo Su Pasatiempo de veintiún horas de éxtasis, derramó Su misericordia sin causa sobre todos.

El Señor ordenó entonces: «¡Vayan y traigan de inmediato a Sridhar! Que vea Mi opulencia. Él constantemente piensa en Mí con un sentimiento de separación. Quiero que venga de inmediato. Vayan a las orillas de la ciudad, siéntense allí y escuchen a alguien que Me llama. Tráiganlo a Mí.» Los Vaisnavas se dieron prisa para cumplir la orden del Señor y fueron en dirección a la casa de Sridhar.

Ahora escuchen algunas historias acerca de Sridhar, de cómo se mantenía vendiendo el tronco del árbol de plátano, khola. Compraba todo el tronco del khola y lo vendía después de cortarlo en pequeños pedazos. En un día, la mitad de lo que era ganancia, lo gastaba comprando ofrendas para la Madre Ganga. La otra mitad, la usaba para mantenerse. Esta es la prueba de un genuino devoto del Señor Supremo.

Tal como Yudhistir Maharaj, Sridhar era una persona muy honesta y veraz. Nunca alteraba cualquier precio que fijara por su mercancía. Los clientes que sabían esto, le compraban al precio que él pedía. De esa manera humilde, esa gran alma vivía en Nabadwip, conocido por la gente únicamente como el “vendedor de khola”. Sin embargo, su verdadero ser le era desconocido a todos. Él pasaba la noche entera absorto en cantar el Santo Nombre de Krisna, olvidando todo incluso el dormir.

Sus vecinos ateos protestaban diciendo: «No podemos dormir en la noche, los gritos de Sridhar rompen los tímpanos. Ese pobre vagabundo no puede alimentar su cuerpo de manera que ahora, en la noche, lo mantienen despierto las punzadas del hambre».

Al hablar de esa manera, los vecinos ateos invitaban una ruina segura para ellos, pero Sridhar, imperturbable, continuaba sus actividades espirituales y permanecía siempre alegre. Con un amor desbordante por Krisna, cantaba fuertemente el Santo Nombre todo lo que duraba la noche.

Buscando a Sridhar, los devotos habían recorrido la mitad del camino hasta su casa, pero ya podían escuchar su fuerte canto. Siguiendo el sonido de esa voz, llegaron a la casa de Sridhar. Ellos le dijeron: «Oh, santo, por favor, ven con nosotros y mira al Señor Chaitanya. Permítenos ser gloriosos en contacto contigo».

Cuando mencionaron al Señor Chaitanya, Sridhar se vio colmado de sentimientos éxtaticos y cayó inconsciente en el piso. Rápidamente, los devotos lo levantaron y muy suave y gentilmente lo llevaron a donde estaba Vishvambhar.

Sri Chaitanya se sintió muy feliz al ver a Sridhar y en voz alta le hizo afectuosas invitaciones diciendo: «Ven, ven. Me has adorado por tanto tiempo. Has pasado muchas vidas ocupado en el servicio devocional a Mí. En esta vida también has ofrecido un abundante servicio devocional —incontables veces he saboreado arroz en tus hojas de plátano—. He comido muchos productos recibidos de tus manos. Has olvidado tus pláticas Conmigo».

Cuando el Señor Chaitanya manifestaba Sus Pasatiempos como un erudito, a veces actuaba de una manera intrépida e insolente. Durante ese tiempo, ocultando Su verdadera identidad, el Señor diariamente disfrutaba de la compañía de Sridhar bajo el pretexto de regatear el precio con él. Él iba a su puesto para comprar plátanos, hojas de plátano, tallo del plátano, etc. Diariamente, los dos discutían el precio por un rato y finalmente el Señor se iba con Su compra obtenida a mitad del precio. El veraz Sridhar siempre pedía el precio correcto, pero el Señor Mismo escogía los productos y pagaba solo la mitad. Esto provocaba a Sridhar, quien saltaba, trataba de recuperar los productos de las manos del Señor, y entonces empezaba un forcejeo entre los dos. De esa manera, Sridhar y el Señor se empujaban.

El Señor decía: «¡Por qué! ¡Mi querido hermano Sridhar! ¡Eres una persona renunciada, pero creo que también eres una persona muy rica! Si es así, entonces, ¿porqué tratas de arrebatar de Mi mano estas cosas? Me sorprende que en todo este tiempo no sepas quien soy Yo».

La Suprema Personalidad de Dios, el Señor Chaitanya, no veía rastro de ira en el rostro del muy brahmínico Sridhar, y de nuevo le arrebataba la mercancía, o después de mirar la cara del Señor, Sridhar le daba todos esos productos.

Gaurasundar siempre lucía tan hermoso que podía cautivar incluso la mente de Cupido. Su fina frente estaba decorada con la resplandeciente marca de tilak. Llevaba Su dhoti de una manera muy atractiva, plegado en tres partes. Sus aretes eran bellamente diseñados y ligeramente oblicuos. Los temperamentales ojos del Señor eran muy ágiles e inquietos. El cordón de bráhmana de un color blanco brillante pasaba elegantemente por Su hombro. Ananta Shesha había aceptado la forma muy delgada de un cordón de bráhmana para decorar al Señor. Gaurasundar le sonreía a Sridhar con labios como cerezas enrojecidas por masticar betel y de nuevo tomaba los artículos que iban a ser comprados.

Cierta ocasión Sridhar le dijo al Señor: «Escucha, oh, bráhmana; por favor, perdóname esta vez. Solo soy Tu perro». El Señor respondió: «Te conozco; eres muy astuto. Has acumulado mucho dinero por vender estas hojas de plátano». Entonces, Sridhar dijo: «¿No hay otros puestos de venta parte del mío? Por favor, cómprales a ellos a un precio más bajo».

El Señor Chaitanya dijo: «No deseo abandonar fácilmente a un proveedor estable como tú; dame esas hojas de plátano y toma el dinero por ellas». Sridhar era indefenso contra el encanto de Vishvambhar, así que le sonrió, cautivado por Su extraordinaria belleza. Visvambhar continuó Su perorata estando muy complacido con Su eterno asociado y devoto Sridhar.

El Señor Chaitanya dijo: «Todos los días compras ofrendas para la Madre Ganga, entonces, ¿porqué no puedes venderme tu mercancía con un descuento? Soy el padre de la Madre Ganga que tú adoras diariamente. Te estoy revelando esta verdad».

Sridhar se sorprendió al escuchar eso y cubrió sus oídos con las palmas de sus manos. Él repitió el Nombre: «¡Vishnu! ¡Vishnu!» y, al ver a Vishvambhar tan arrogante, le dio las hojas de plátano. De esa manera, el Señor regateaba y peleaba todos los días con Sridhar. Sridhar pensaba en ese muchacho como un jovencito bráhmana muy inquieto.

Sridhar finalmente accedía: «Te lo daré; te daré algo libre de costo, pero entonces, por favor, déjame solo. ¿Qué perderé si te doy una hoja de plátano, una flor de plátano y un pedazo de tallo de plátano? ¿Todavía hay algo malo en ello?»

El Señor Chaitanya contestó: «Bien, bien. Es suficiente, ¡no me des más!» Diariamente el Señor disfrutaba de preparaciones hechas con los obsequios de Sridhar. El Señor gusta de recibir regalos de Sus devotos. Nunca pide algo de un no devoto.

Él había deseado llevar a cabo este Pasatiempo, de modo que mediante Sus arreglos, hizo que Sridhar vendiera plátanos (khola). ¿Quién puede entender los intercambios trascendentales entre el Señor Supremo y Su devoto? Nadie entenderá estas actividades trascendentales sin las bendiciones del Señor. Aquí, en este Pasatiempo el Señor nos recuerda este hecho.

El Señor Chaitanya dijo: «Oh, Sridhar, contempla Mi belleza. Hoy te otorgaré las ocho perfecciones místicas».

El gran devoto Sridhar levantó su cabeza y vio que la tez de Vishvambhar había cambiado de color; se había vuelto oscuro como la corteza del árbol tamal. Sostenía una flauta en Sus manos y a Su derecha estaba el Señor Balaram. Toda la escena estaba sumergida en un brillante esplendor.

Vio al Señor Brahma y al Señor Shiva acercarse a Sus Señorías que, mientras ofrecían lotos y betel, empezaban a recitar versos en alabanza al Señor Supremo. Ananta Shesha estaba de pie atrás del Señor, Su capucha por encima de la cabeza del Señor, como una sombrilla. Personalidades santas como Sanat Kumar, Narada y Sukadev Goswami ofrecían oraciones al Señor. En todo alrededor hermosas damas cantaban glorificando al Señor, con las manos juntas.

Al ver esta maravilla de maravillas, Sridhar se quedó tan asombrado que al siguiente momento se desplomó en el piso. El Señor gritó el nombre de Sridhar, pidiéndole levantarse. Sridhar al escuchar esa orden despertó de su desmayo y se puso de pie.

El Señor Chaitanya le instruyó: «Sridhar, di algo para glorificarme». Sridhar entonces contestó: «Querido Señor, soy analfabeto y tonto, qué inteligencia puedo tener para glorificar a Su Señoría». No obstante, el Señor dijo: «Siempre, todo lo que dices es para mi glorificación».

Por la orden del Señor, la Madre Sarasvati, la Diosa de la erudición, presidió entonces sobre el poder de habla de Sridhar, quien empezó a glorificar al Señor.

«Todas las glorias, todas las glorias a Sri Chaitanya Mahaprabhu; todas las glorias al Señor Vishvambhar, el Señor de Nabadwip.

»Todas las glorias al Señor de la entera manifestación cósmica; todas las glorias al hijo de Madre Sachi, Vishvambhar.

»Todas las glorias al Señor Chaitanya cuya Encarnación y actividades son un misterio incluso en los Vedas. Ha aparecido como el mejor de los bráhmanas. Tomando diferentes formas, aparece en cada milenio para mantener los principios religiosos.

»Secretamente, andas por la ciudad de Nabadwip, sin que nadie logre conocer Tu verdadera identidad. Es imposible para alguien conocer Tu verdadero ser sin Tu misericordia.

»Oh, Señor, eres los principios religiosos, los deberes prescritos, el servicio devocional, el conocimiento, las Escrituras, los Vedas y el objeto de toda meditación.

»Eres las perfecciones místicas, la opulencia que siempre incrementa, el espíritu de disfrute, el sendero del yoga místico. Eres la fe en el hombre, la benevolencia, la ilusión y la codicia. Eres Indra, el rey del cielo; la luna, el fuego y el agua.

»Eres el sol, el aire, la riqueza, la fuerza, la devoción y la liberación. Eres el Señor Brahma y el Señor Shiva. Oh, Señor, no tienes necesidad de nada puesto que todo te pertenece.

»Antes me dijiste que la Madre Ganga que yo adoro, ha emanado de Tus pies de loto. Con todo, debido a mi pecaminoso corazón, no pude reconocerte; no tuve un entendimiento de Tu posición suprema. Eres la misma Suprema Personalidad que previamente bendijo a Gokul con Su Aparición. Ahora, de nuevo has encarnado como el dulce Señor de Nabadwip.

»Eres la personificación del proceso esotérico más elevado, esa misma ciencia devocional que has propagado por todo Nabadwip.

»Mediante su servicio devocional, Bhisma te derrotó en la batalla, haciéndote romper Tu promesa. De la misma manera, Madre Yasoda te ató.

»Mediante su deseo y amor por Ti, Satyabhama Devi pudo tenerte a Ti, el Señor Krisna, como esposo. Cautivado por el amor de Tus devotos, cargaste a los jóvenes pastorcillos de vacas sobre Tus hombros.

»Todos los seres vivientes de la creación llevan y acarician en su corazón pensamientos acerca de Ti, sin embargo, Tú llevas a Sridama sobre Tus hombros. Es un gran secreto y un misterio cómo es que te ves derrotado por Tus devotos.

«Ilimitados millones de universos se manifestaron simplemente de Tu pensamiento. Con todo, Tú personalmente cargas al gopa Sridama sobre Tus hombros.

»Aunque la más poderosa de las personalidades no puede conquistarte, Tú eres conquistado mediante el servicio devocional puro. Este es el más grande secreto, un secreto que no entienden las desafortunadas almas caídas de este mundo.

»El inmotivado servicio devocional de Tus amorosos devotos siempre te derrota. Después de haberte conquistado, ese servicio devocional entra en Ti y secretamente se oculta como el más grande de los tesoros.

»La ilusión material no puede tocar a aquellos que están ocupados en el amoroso servicio devocional a Ti. Sin dificultad, mediante su servicio Tus devotos hacen polvo la ilusión material, la cual es arrastrada por el viento mientras ellos bailan en extático kirtan. ¡Mira! Los tres mundos mendigan el amoroso servicio devocional a Ti.

»Escuchando sus sinceros gritos que claman el servicio devocional a Ti, Tu ilimitadamente misericordioso corazón es conquistado dos o cuatro veces más por los devotos. Te conviertes en su cautivo mientras escuchas sus ruegos de devoción pura a Tus pies de loto».

Al escuchar a Sri Sarasvati Devi, la Diosa del habla, decir esas nectáreas palabras por medio de la boca de Sridhar, todos los Vaisnavas se llenaron de asombro.

Entonces, el Señor Chaitanya dijo: «Sridhar, pide una bendición. Hoy, te concederé los ocho poderes místicos. Ahora están firmemente bajo tu control».

Sridhar contestó: «Señor, ¿qué negociaré Contigo? Por favor, no insistas y permanece sereno en Tu corazón. No hay nada que yo necesite».

El Señor contestó: «Mira, ¿Me ves infeliz? Sin embargo, ciertamente deseo darte una bendición. Di lo que haya en tu corazón».

«¡Pide!, ¡pide!», repetidamente el Señor Chaitanya le rogó a Su devoto puro. Eventualmente, para complacer al Señor, Sridhar dijo: «Entonces, Señor, dame esta sola bendición».

«Que el encantador muchacho bráhmana que por la fuerza se llevaba mis hojas de plátano, sea mi Señor y Amo, nacimiento tras nacimiento.

»Que el inquieto joven bráhmana que reñía continuamente conmigo por el precio de mi mercancía, sea mi Amo y me ocupe siempre en el servicio a Sus pies de loto. Que me conceda estos como mi único tesoro».

Repetidamente, ofreciendo palabras de glorificación, Sridhar quedo absorto en el amor trascendental. Extáticamente, levantando sus brazos, sus ojos se inundaron de lágrimas y lloró fuertemente.

Mientras se manifestaba lo profundo de la devoción de Sridhar, los Vaisnavas reunidos quedaron similarmente colmados de emoción espiritual y derramaron lágrimas de éxtasis trascendental.

Sintiendo gran amor por Su eterno servidor, el Señor Chaitanya sonrió y dijo: «Oh, Sridhar, escucha. Te convertiré en el soberano de un gran reino. Te convertiré en un rey entre los hombres».

Sridhar respondió: «No tengo el más mínimo interés. Solo deseo que seas mi eterno Amo, y que pueda cantar siempre Tu nombre con una devoción inquebrantable».

El Señor Chaitanya habló con una voz hecha de néctar: «Querido Sridhar, mediante tu devoción pura Me has hecho tu sirviente. Solo ve cómo ahora he aparecido ante ti, en Mi Maha-prakash, ansioso de satisfacer cualquier petición tuya.

»Por lo tanto, ya no discutiré más contigo. Te otorgaré eterno servicio devocional puro, el cual es un secreto incluso dentro de los Vedas».

Del círculo de felices Vaisnavas surgió un tumultuoso sonido. Todos gritaron con dicha: «¡Jay! ¡Jay ¡Jay!», mientras escuchaban que Sridhar recibía la única bendición deseada por su corazón puro.

¿Cómo puede uno reconocer al genuino sirviente del Señor Chaitanya? ¿Por la riqueza que posee? ¿Por los seguidores que tiene? ¿Por su educación material?

Una familia noble, la educación material, la riqueza, la belleza y la fama temporales, no tienen verdadero valor. Además, ellas solo tienden a incrementar sin límite el orgullo falso y la ilusión material.

Con todo, con su devoción pura, Sridhar —quien vivía muy sencillamente por vender plátanos y troncos del plátano—, fue capaz de ver ante él al Señor Supremo, quien deseó satisfacer cualquier petición suya. Vio al ilimitado Señor Supremo, a quien incluso millones de reyes no pueden ver después de millones de eras universales.

El orgullo falso por las posesiones materiales y una aversión al servicio con devoción al Señor, solo nos lleva a una vida de disfrute material de los sentidos. De ese modo, uno rápidamente se degrada hasta las terribles profundidades de la conciencia material. ¿Puede uno, entonces, conocer su temible futuro?

Un orgulloso ignorante que se mofa de los devotos del misericordioso Señor, considerándolos tontos o gente que sufre deficiencias, va con seguridad a la región infernal conocida como Kumbhipaka. Ese es el inevitable castigo por sus faltas.

¿Quién tiene la habilidad de comprender las ilimitadas glorias de los Vaisnavas a cuyos pies de loto aguardan las perfecciones místicas para ofrecerles un servicio? Mediante su servicio devocional, ellos obtienen fácilmente el fruto de toda austeridad; no obstante, no tienen interés en ello.

Con gracia, Sridhar, el vendedor de hojas de plátano, es testimonio de esta verdad eterna. Rechazando las ocho perfecciones místicas, él pidió solamente una devoción pura ininterrumpida a su muy amado Señor.

Si vemos a un Vaisnava sufrir desde el punto de vista mundano, uno debe saber que su sufrimiento no es material, pues el Vaisnava ve todo en el servicio a su Señor. De modo que esa austeridad realmente se convierte en la fuente de dicha espiritual.

Con todo, las almas caídas cegadas por el deseo del placer material de los sentidos nunca pueden comprender esta verdad. De hecho, las desafortunadas almas, quienes están enloquecidas con el deseo por la educación material y la riqueza material, ni siquiera pueden reconocer a un Vaisnava.

Similarmente, personas que estudian e incluso posan como profesores del Srimad Bhagavatam, pero que no aceptan el servicio con devoción al magnánimo Señor, ven su inteligencia destruida. De la misma manera, esos envidiosos sinvergüenzas que blasfeman contra el Señor Nityananda ciertamente caminan en el sendero de una destrucción segura.

Glorificando a su amado Señor, Sridhar recibió su preciada bendición. Quienquiera que escuche la descripción de este Pasatiempo alcanzará el más grande tesoro, el amor puro por el Señor Supremo.

Esas almas inteligentes que evitan la blasfemia contra los Vaisnavas santos alcanzan al Señor Krisna y reciben amor puro y devoción a los pies de loto del Señor Supremo.

La blasfemia a los Vaisnavas solo acarrea el más grande pecado. Esas almas piadosas que no blasfeman contra los Vaisnavas y que se ocupan en el servicio devocional puro al Señor ciertamente son muy, muy afortunadas. Por lo tanto, los genuinos devotos del Señor nunca ofenden a nadie.

Si una sola vez alguien grita: «¡Krisna!», sin ofensas, entonces, ciertamente sin dificultad el sagrado nombre de Krisna lo liberará. Esta es la Verdad Absoluta. Esta es la Verdad Absoluta.

El deseo de mi corazón en el misericordioso refugio de los pies de loto de los Vaisnavas es que eternamente Sri Krisna Chaitanya y Sri Nityananda permanezcan como mis amos, vida tras vida.

Las dos lunas, Sri Krisna Chaitanya y Sri Nityananda, son mi vida y alma. Yo, Vrindavan Das, canto las glorias de Sus pies de loto.

 

Traducción al español

Sri Chaitanya Saraswati Sridhar Govinda Sevashram de México, A. R. (Jai Balai Das)

 

Sri Chaitanya Bhagavata, madhya kanda, capítulo 8.

Comments

comments