Sri Chaitanya Bhagavata, madhya khanda, capitulo 14.

Sri Chaitanya Bhagavata, madhya khanda, capitulo 14.

śrī-caitanya-bhāgavata grantha śuddha-bhakti-mata

El Śrī Caitanya-bhāgavata describe el proceso del servicio devocional puro.

kahe sadāśrī-bhaktivinoda

Así lo afirma siempre Srila Bhaktivinoda

nirantara pāṭha-phale kubuddhi yāibe ca’le

Por estudiar constantemente este libro, la mentalidad pecaminosa es destruida.

kṛṣṇa-preme labhibe pramoda

Para dar cabida al júbilo del amor extático por Krishna

Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati

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Todas las glorias a Sri Guru y Sri Gauranga

Sri Chaitanya-bhagavata

de Srila Vrindavan Das Thakur

Sri Sri Guru Gaura Nityananda (Ekachakra Dham)

Madhya-khanda

Capítulo catorce

 El sankirtan de Yamaraj

Oh, Señor Gauranga, Tu sublime forma está rebosando de néctar del Krishna-prema mientras danzas dentro de Ti.

El Señor Shiva, el Señor Brahma, y los demás semidioses venían regularmente para ofrecer servicio al Señor Chaitanya, pero, sin Su sanción, nadie pudo verlos.

Todos los días presenciaron los diferentes Pasatiempos del Señor, y cuando el Señor iba a dormir por la noche, desaparecían solo para regresar al día siguiente, dispuestos a ofrecer algún servicio al Señor. Ellos habían presenciado cómo Jagai y Madhai fueron liberados y ahora iban de regreso con un humor de júbilo.

Ellos dijeron el uno al otro: «El Señor tiene una compasión tan ilimitada hacia las almas caídas que incluso liberó a esos dos muy abominables individuos. Esto me ha colmado de una gran esperanza: el que un día ciertamente yo pueda cruzar por encima de este océano de nesciencia».

Yamaraj, el Dios de la Muerte, era también un diario visitante, que presenciaba los Pasatiempos del Señor Chaitanya. Él le preguntó a su asistente, Chitragupta, quien lleva un registro de las actividades virtuosas y pecaminosas de los seres humanos: «¿Cuál es el grado de pecado que esas dos personas cometieron, y ¿qué fue lo que los absolvió?» Chitragupta contestó: «Oh, Yamaraj, ¿para qué continuar con este tema? Créeme, es en vano».

»Si mis asistentes escribanos se sientan y hacen un recuento de los pecados de esos dos, nunca concluirán incluso después de un mes. Sin embargo, si deseas escuchar de sus muchos millones de pecados, es tu prerrogativa. Todos mis mensajeros continuamente informaron de sus pecados a los escribanos hasta el punto de que estos se vieron agobiados e incapaces de afrontar el volumen acumulado de pecados».

Chitragupta continuó: «La cantidad de pecados que cometieron nos forzó hasta el punto de sentirnos completamente exhaustos al escribir un recuento de ellos. Los fosos sin fondo donde se guardan estas anotaciones atestiguan nuestra dificultad. Estos dos hicieron llorar a nuestros escribanos. Sin embargo, ahora de la manera más fácil, el Señor Chaitanya ha asumido esa abundante montaña de pecados. Permíteme arrojar esas listas al fondo del océano».

Yamaraj nunca había presenciado una muestra de compasión como esa, de una persona para con otra. Yamaraj es un excelso Vaisnava, la personificación de los principios religiosos, bien familiarizado con los mandatos del Srimad Bhagavatam. Cuando escuchó a Chitragupta, entró en un trance de amor por Krishna. Cayó inconsciente dentro de su carroza. Chitragupta y sus asistentes se preocuparon y trataron de levantarlo, sin poder contener las lágrimas.

Los semidioses que regresaban, quienes estuvieron jubilosamente llevando a cabo el kirtan, vieron que la carroza de Yamaraj se había detenido mientras Yamaraj yacía inconsciente dentro. El Señor Shiva, el Señor Brahma, Ananta Shesha, Narada Muni y los demás semidioses, derivaron una nueva clase de felicidad al glorificar al Señor Chaitanya, hablando y considerando cómo su inagotable magnanimidad pudo liberar a esos dos que fueron considerados los peores pecadores.

Cuando notaron que la carroza de Yamaraj se había detenido, llegaron allí y vieron a Yamaraj que yacía inconsciente dentro. Se quedaron asombrados al verlo en esa condición, sin conocer la causa de su pérdida de conciencia. Chitragupta les explicó la razón de su estado y entonces el Señor Shiva y el Señor Brahma de inmediato percibieron los síntomas de éxtasis en el amor por Krishna. De modo que empezaron un fuerte kirtan, cantando en los oídos de Yamaraj.

El kirtan revivió la conciencia de Yamaraj y cuando volvió en sí, rápidamente se levantó y empezó a bailar como un enloquecido. El kirtan alcanzó un crescendo y Yamaraj, el hijo del dios del Sol, lo igualó con su enloquecido baile. La danza de Yamaraj era contagiosa y pronto los semidioses se le unieron. El Señor Shiva, Narada Muni y todos los demás entraron en ese humor. Estos temas son muy confidenciales y un día los Vedas revelarán estas actividades de los semidioses.

Dharmaraj, ahora libre de cualquier sentimiento de vergüenza y embriagado con amor por Krishna, se dejó llevar por los movimientos de la danza. Tan pronto trajo a su mente los Pasatiempos del Señor Chaitanya, gritó: «¡Santificado sea el Señor, el muy magnánimo amigo de las almas caídas!»

Los movimientos de su cuerpo estuvieron acompañados con síntomas extáticos de gritos, erizamiento del vello y un continuo fluir de emociones mientras lloraba pensando en el Señor. Viendo a Dharmaraj en éxtasis, Sus asistentes y acompañantes se llenaron de alegría. Chitragupta era un devoto con un profundo apego a los pies de loto de Krishna. Él se unió con un incontenible, fuerte y encantador aprecio y pronto se les vio a todos rodando en el suelo.

El Señor Shiva también empezó a bailar con un intenso arrebato sin tomar en cuenta que sus ropas se habían desparramado por todas partes. Desnudo, retozó con amor por Krishna. Él, un devoto Vaisnava muy excelso, bendijo al mundo con su extático cantar del Santo Nombre del Señor Krishna. Sus rizos enmarañados se soltaron y ensancharon con cada movimiento de su cuerpo. Viendo a su amo en esos arrebatos, Ganesh y Kartikeya también se unieron al Señor Shankara mientras todos recordaban la ilimitada misericordia recién mostrada por Sri Chaitanya.

El Señor Brahma de cuatro cabezas, cuya vida y alma es el servicio devocional al Señor Supremo, también empezó a bailar en la compañía de los miembros de su familia. Kasyapa Muni, Kardama Muni, Prajapati Daksa, Manu y Bhrigu, todos se unieron al Señor Brahma. Todos eran maha-bhagavatas, incondicionales en el reino del servicio devocional y expertos en saborear las melosidades espirituales con el Señor Krishna. Lloraron y bailaron, circunvalando al Señor Brahma, suspirando profundamente al recordar la compasión del Señor.

Devarsi Narada también estuvo bailando junto al Señor Brahma y lágrimas de amor fluyeron en torrentes. Él olvidó su vina mientras saboreaba las glorias del Señor y el Santo Nombre. Sukadev Goswami, quien perfectamente conoce la ciencia de la devoción, es un amado devoto del Señor Chaitanya; él también se unió al baile. Repitiendo los nombres de Jagai y Madhai, rodó en el polvo ofreciendo sus reverencias al Señor.

Indra, el rey de los semidioses, casi invencible debido a su arma de ‘rayo’, se sintió arrepentido. Lágrimas, como riachuelos, fluyeron continuamente de sus miles de ojos. Ahora, sus miles de ojos, los cuales recibió cuando fue maldecido por Gautama Muni, podían ver por primera vez los gloriosos Pasatiempos del Señor Chaitanya. Indra entonces consideró esa maldición como una bendición encubierta. Su felicidad era tan grande que estuvo rodando por el suelo sin preocuparse de su posición regia. Sus armas se volvieron impotentes, y su invaluable y opulento tachonado collar Kiriti, lució flojo y descuidado. Estos son síntomas plenamente indicadores de la influencia del amor por Krishna.

Chandra, Surya, Kuvera, Varuna y todos los semidioses sirvientes del Señor Krishna, al beber a través de sus ojos el néctar del amor por Krishna en forma de los Pasatiempos del Señor Chaitanya, bailaron realmente embriagados.

Ellos se empujaron libremente el uno al otro, olvidados de su elevada o baja posición. Estaban completamente ebrios y dichosos.

El Señor Ananta Shesha estuvo bailando acompañado de Garuda. Él sostiene toda la creación sobre una de Sus capuchas, pero en ese momento se absorbió completamente en el amor a Krisna. El Señor Shiva, el Señor Brahma y otros, lo rodearon mientras bailaba. Con Sus miles de capuchas, Él cantó esos incomparables Pasatiempos del Señor Gaurachandra, quien había liberado a esos dos, los peores de los pecadores.

Todos quedaron bajo el control del éxtasis espiritual; algunos lloraron, otros rieron y algunos cayeron inconscientes al piso. Alguien gritó: «¡Cuán maravilloso es ver los Pasatiempos del Señor Chaitanya! ¡Oh, cuán bendecidos han sido Jagai y Madhai!» La ilimitada bóveda celeste retumbó con ese jubiloso estrépito, purificando toda la creación cósmica con esa alabanza a Krisna y disipando la oscuridad de aquello que es desfavorable.

El sonido completamente propicio del Gaura-lila permeó las vastas cubiertas del mundo material desde el planeta más elevado, Satyaloka, hasta el planeta más bajo, Patala-loka. En todas partes hubo un eco de ese Pasatiempo, cuando el Señor Gauranga liberó a los dos pecadores, Jagai y Madhai. Luego, tras saborear el néctar de los Pasatiempos de Gauranga, los semidioses lo continuaron glorificando mientras regresaban a su propia morada.

Todas las glorias al Señor Gaurachandra, quien apareció en este mundo material para bendecir a las almas condicionadas, pues Él es el Señor de todas las entidades vivientes, el Señor del Universo.

Señor Gaurachandra, así como magnánimamente liberaste a esos dos muy caídos pecadores, del mismo modo, también, ten la bondad de conceder Tu misericordia a cada uno de nosotros. ¡Oh, Señor, eres el más misericordioso pues viniste a salvar a las almas caídas!

Sri Krishna Chaitanya y Sri Nityananda Prabhu son mi vida y alma. Yo, Vrindavan Das, ensarto una guirnalda de cantos para alabarlos y la ofrezco a Sus pies de loto.

Traducción al español

Sri Chaitanya Saraswati Sridhar Govinda Sevashram de México, A. R. (Jai Balai Das)

sri-chaitanya-bhagavata-madhya-khanda-capitulo-13

 

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