Sri Chaitanya-bhagavata. Adi-kanda. Capítulo diez.

Sri Chaitanya-bhagavata. Adi-kanda. Capítulo diez.

śrī-caitanya-bhāgavata grantha śuddha-bhakti-mata

El Śrī Caitanya-bhāgavata describe el proceso del servicio devocional puro.

kahe sadāśrī-bhaktivinoda

Así lo afirma siempre Srila Bhaktivinoda

nirantara pāṭha-phale kubuddhi yāibe ca’le

Por estudiar constantemente este libro, la mentalidad pecaminosa es destruida.

kṛṣṇa-preme labhibe pramoda

Para dar cabida al júbilo del amor extático por Krishna

Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati

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Todas las glorias a Sri Guru y Sri Gauranga

 Sri Chaitanya-bhagavata

de Srila Vrindavan Das Thakur

Sri Sri Guru Gaura Nityananda (Ekachakra Dham)

Adi-kanda
Capítulo  diez

El casamiento de Nimai y Laksmipriya

¡Todas las glorias al Señor Chaitanya, Sri Gaurachandra! Él es el Señor de los Señores y el muy amado Señor de Sri Nityananda, quien posee un forma eterna trascendental. Oh, Señor, misericordiosamente mira a las entidades vivientes condicionadas. ¡Todas las glorias a Ti, pues eres el mejor de los bráhmanas, el hijo de Sri Jagannath Misra!

¡Todas las glorias a Tus devotos, las almas más elevadas! Tú eres un océano de compasión, y Tus hermosos ojos son como los pétalos del loto. Sé bondadoso, oh, Señor para consentir este ruego: Que yo permanezca eternamente absorto en Tu magnánima naturaleza.

Por favor, lean en este capítulo acerca de los gratos Pasatiempos del Señor Chaitanya como un joven erudito. Él se absorbió totalmente en ocuparse en Sus estudios sin tener tiempo para otra cosa. Después de terminar Sus diarios deberes brahmánicos, temprano en la mañana, el Señor del Universo, Sri Nimai Pandit, iba a la casa de Gangadas Pandit. Lo acompañaban esos estudiantes que lo respetaban como un erudito fidedigno y que se consideraban Sus discípulos. En la escuela de Gangadas, Él conducía los debates. Muchos estudiantes, que no estaban en Su grupo durante el debate y que no se sometían a Su tutela, eran retados por Nimai y Sus seguidores. Después de establecer Sus argumentos en el debate, Nimai discutía los diferentes puntos que había presentado con Su grupo, tal como lo harían los otros grupos. Murari Gupta no se hallaba en el grupo de Nimai Pandit, así que Nimai lo confrontaba y refutaba sus argumentos.

Nimai —vestido impecablemente con Su dhoti que adornaba Su esbelta y elegante forma—, se sentaba en medio de los estudiantes en el humor de un príncipe valiente.

El tilak de pasta de sándalo que decoraba su frente brillaba con un suave resplandor dorado; Su exquisito y regular grupo de dientes era tan resplandeciente que comparándolo con unas brillantes perlas blancas, estas lucirían viejas y carentes de lustre. A la edad de dieciséis años, la juventud de Nimai florecía como la primavera. Él es la belleza personificada e incluso Cupido se siente cautivado por Su encanto.

La erudición que mostraba en Sus Pasatiempos como un erudito desbancaba con mucho el conocimiento y el saber de Brihaspati. Si alguno de los estudiantes trataba de aprender las Escrituras por su propia cuenta, Nimai pronto lo ridiculizaba. El Señor lo desafiaba: «¿Quién está aquí? ¿Dónde está el gran erudito que pueda refutar mis argumentos? Sin conocer siquiera las reglas de la correcta conjugación, algunas personas tratan de entender la gramática por sí mismos y se auto engañan en la complacencia. Con todo, a pesar de su vanidad, debido a su ignorancia, no pueden responder apropiadamente a Mis argumentos. Ellos ni siquiera pueden discutir apropiadamente los argumentos».

Murari Gupta escuchaba del Señor estas palabras provocativas y arrogantes, pero permanecía en silencio y continuaba haciendo su tarea. Sin embargo, Nimai no lo dejaba a solas; ridiculizaba a Murari Gupta en cualquier oportunidad, pero al ver la tranquila reacción de Su querido sirviente, el Señor realmente quedaba muy satisfecho.

Una vez, Nimai le dijo a Murari Gupta: «Eres un doctor védico. ¿Por qué estudias gramática aquí? Ve y haz una pócima con tus hojas y yerbas y cura a los enfermos. La gramática es extremadamente difícil de aprender. Aquí no hay mención de mucosidad, bilis o indigestión. ¿Cómo quieres lograr algo en el aprendizaje de la gramática solo por estudiar por tu cuenta? Mas bien, ve a casa y trata de curar a los enfermos».

Sri Murari Gupta era la expansión parcial de Rudra, el Señor Shiva, y tenía un temperamento volátil. Con todo, el Señor Visvambhar no veía una simple seña de ira en él.

En respuesta, Sri Murari Gupta decía: «Oh, erudito bráhmana, por favor, dime una cosa. Yo veo que ridiculizas a todos. ¿Por qué eres tan arrogante? ¿En qué materias no has recibido de mí una respuesta correcta? Las he contestado todas, ya fueran las discusiones sobre las reglas verbales, la astrología con sus diferentes significados o las cuestiones filológicas. Ahora, sin preguntar y en espera de una respuesta, Me ridiculizas, diciendo: “¿Qué sabes realmente?” Eres un bráhmana erudito, entonces, ¿por qué te comportas así? ¿Qué más puedo decir?»

«Está bien, discutamos y analicemos lo que leíste hoy», dijo Nimai. Murari Gupta empezó sus explicaciones y el Señor de inmediato las refutó. Murari Gupta explicaba las cosas de una cierta manera, pero el Señor explicaba el mismo tema de otra forma. Ni el amo, ni Su sirviente podían derrotar uno al otro. Por la influencia del Señor, Murari mostró una gran erudición y Nimai se sintió extremadamente complacido con las explicaciones de Murari. El Señor colocó Sus suaves manos de loto sobre Murari Gupta, y al obtener ese contacto sublime, Murari experimentó indescriptible bienaventuranza.

«Este Nimai no puede ser una persona ordinaria», pensó Murari para sí mismo. «¿Cómo sería posible para una persona ordinaria poseer tan vasta erudición? Mi cuerpo sintió tanta animación espiritual solo por recibir el toque de Sus manos. Creo que no debería sentirme avergonzado de aprender bajo Su tutela. No hay nadie tan inteligente y erudito en todo Nabadwip».

Entonces, Murari Gupta, el doctor ayurvédico, hizo una petición al Señor: «Oh, Visvambhar, aprenderé bajo Tu tutela». De esta afectuosa manera, se relacionaron el amo y Su sirviente. Luego, el Señor llevó a todos Sus amigos al Ganga, para bañarse. De este modo ocurrían los divinos Pasatiempos de Sri Chaitanya como un erudito.

Sri Mukunda Sañjaya es una alma realmente afortunada pues, en su casa de Nabadwip, el Señor Supremo manifestó muchos de esos Pasatiempos escolares. El hijo de Mukunda Sañjaya estudiaba bajo el cuidado de Nimai Pandit, y Mukunda Sañjaya mismo tenía un profundo afecto a los pies de loto del Señor, en el servicio devocional. Anexa a la casa de Mukunda hubo un templo de la Diosa Durga y en ese patio los estudiantes se sentaban alrededor de Sri Nimai, llenando todo el recinto. Allí se sentaba y enseñaba Nimai Pandit, el mejor de los bráhmanas. Parecía como si el Señor Gauranga estuviera manteniendo una corte de eruditos. Nimai Pandit ofrecería muchas explicaciones y establecería muchos argumentos, y luego, refutaría esos argumentos con nuevos argumentos.

A menudo se expresaba a viva voz en contra de otros profesores de Nabadwip. Una vez el Señor dijo: «A veces la gente ni siquiera posee un conocimiento fundamental acerca de la conjugación, pero debido a que es Kali-yuga, esa persona acepta el título de ‘Bhattacharya’. Veamos si algunos de esos ‘Bhattacharyas’ puede encontrar discrepancias en Mis argumentos y explicaciones. Luego, aceptaré que se mofen con sus grandes títulos como ‘Bhattacharyas’ y ‘Misras’».

De ese modo, el Señor se comportaba como un erudito orgulloso; ninguno de Sus sirvientes podía entender Su humor, ni podían reconocerlo como su adorable Señor Supremo.

Un día, Sachimata se dio cuenta que su hijo se había convertido en un joven apuesto y ella empezó a pensar acerca de Su casamiento. Sri Vallabha Acharya, un buen y piadoso bráhmana, residía en ese entonces en Nabadwip. Él era igual al Rey Janaka, el padre de Sita Devi, y en todo aspecto, su hija poseía una belleza insuperable. Ella era Laksmi Devi, la Diosa de la Fortuna en persona. Su padre pensaba constantemente en encontrar una pareja apropiada para ella.

Por un arreglo divino, Sri Laksmi Devi se encontró una vez con Sri Gaurasundar, en las riberas del Ganga cuando cada uno había ido a bañarse. El Señor Gaurachandra de inmediato reconoció a Su eterna consorte y le sonrió dulcemente. Laksmi Devi también reconoció a Su amo eterno y le ofreció oraciones, mientras tocaba los pies de loto del Señor. Ambas personalidades trascendentales se reconocieron y Ellos regresaron a Sus hogares con una dichosa esperanza. ¿Quién puede entender esos Pasatiempos sublimes y sobrehumanos del Señor Supremo?

Nuevamente, por arreglos del Señor, un bráhmana llamado Vanamali fue a visitar a Sachimata. Después de que intercambiaron saludos respetuosos, Sachimata le ofreció con afecto un asiento al bráhmana. Entonces, Sri Vanamali Acharya preguntó: «¿Por qué no consideras seriamente el casamiento de tu hijo? En Nabadwip reside un bráhmana muy piadoso y excelso. Él es puro, siempre sigue el sendero de la religión, y es un descendiente en la buena línea de los bráhmanas. En verdad, su hija no es inferior a Laksmi Devi en belleza, carácter o respetabilidad».

«Mi hijo ha perdido a Su padre», contestó Sachimata. «Que estudie más y que sea un poco mayor; luego, ciertamente pensaré en Su matrimonio». La apática respuesta hizo que Vanamali se sintiera desmoralizado y se fuera de la casa de Sachi. Sin embargo, por un arreglo divino, en su camino a casa se encontró con Sri Gauranga. Tan pronto como el Señor vio a Vanamali, afectuosamente lo abrazó.

«Por favor, dime, a quién estabas visitando», preguntó el Señor.

«Vine para ofrecer mis respetos a tu madre», contestó Vanamali. «Le presenté a ella el asunto de Tu casamiento, pero no sé por qué no respondió positivamente a ello».

El Señor se quedó callado, y habiendo ofrecido los debidos respetos al bráhmana, fue a casa, sonriendo para Sí Mismo. En casa, Él inmediatamente habló con Su madre: «¿Por qué no estuviste a favor de la propuesta del bráhmana?»

Sachimata se sintió más que complacida, pues pudo entender la indicación del Señor. Al siguiente día, se le pidió a Vanamali que regresara y le dijo: «Te pido que, por favor, hagas los arreglos de inmediato en relación a la propuesta que hiciste ayer». Después de tocar respetuosamente los pies de Madre Sachi, el bráhmana fue directamente a la casa de Vallabha Acharya.

Sri Vallabha recibió al bráhmana con todo respeto y le ofreció un asiento de honor. «Creo que es tiempo de que dispongas el casamiento de tu hija», dijo Vanamali. «He hallado el candidato apropiado para ella. Su nombre es Visvambhar. Él es el hijo de Sri Jagannath Misra, un bráhmana muy excelso y respetable. Visvambhar es muy docto y ciertamente, un océano de todas las buenas cualidades. Por favor, considera estos puntos y dime qué piensas».

Vallabha Acharya se sintió extremadamente complacido. Él dijo: «Solo por acumular una inmensa piedad puede una joven conseguir un esposo como este. Si Krishna estuviera complacido conmigo o si la Diosa de la Fortuna estuviera satisfecha con mi hija, solo entonces podría tener la esperanza de conseguir un yerno como este. Por favor, no demores; pon en marcha esta propuesta y cumple todos los detalles necesarios. Sin embargo, debo mencionar una cosa, aunque me siento renuente a hablar acerca de esto. No tengo medios para ofrecer algo como una dote. Simplemente puedo dar mi hija y cinco frutos del auspicioso haritaki. Ten la bondad de transmitirles esto a ellos».

El bráhmana se sintió satisfecho en extremo con la actitud de Vallabha Acharya y regresó a la casa de Madre Sachi con las noticias de su éxito. «Las noticias son agradables», reportó él. «Ahora, tenemos que escoger el día y el momento correctos conforme a los cálculos astrológicos».

Las noticias se esparcieron. Parientes y amigos íntimos se alborozaron y todos se ofrecieron con gran entusiasmo para ser útiles en la ocasión. Hubo una ceremonia especial el día previo al casamiento, conducida en un momento propicio en medio de festividades con bailarines profesionales y presentación de músicos. Los sacerdotes bráhmanas se sentaron en las cuatro esquinas del área de la ceremonia nupcial y cantaron mantras védicos. En medio se sentó el tesoro más valioso de la clase brahmánica, el Señor Gauranga, tan brillante como la surgiente luna llena. Al final de la ceremonia, los bráhmanas recibieron obsequios como incienso, sándalo, guirnaldas de flores y especias. Conforme a la tradición, Sri Vallabha Acharya también participó y llevó a cabo sus deberes ritualísticos.

Al amanecer del día de Su casamiento, Nimai respetuosamente ofreció oblaciones a Sus antepasados. El aire estaba lleno del sonido de las dulces melodías y el tintinear de las campanitas en los tobillos de los bailarines. De todos lados provenían los sonidos del jubiloso parloteo. Habían llegado numerosos invitados y grandes grupos de mujeres castas se amontonaban en el lugar. También asistieron parientes y bráhmanas respetables. Sachimata satisfizo a todas las castas amas de casa con regalos de frutas, granos, bermellón, aceites y otros bienes de consumo. Diversos semidioses, junto con sus esposas, llegaron en formas humanas para ver el casamiento del Señor. Vallabha Acharya llevó a cabo sus diversos rituales con un creciente placer.             En la tarde, justo antes de la puesta del sol, Nimai fue a la casa de Sri Vallabha Acharya, en el escogido y propicio momento. Muchas personas lo acompañaban y cuando Él llegó todos los invitados se vieron sumergidos en olas de éxtasis.

Vallabha Acharya con sumo respeto le ofreció un asiento al Señor, siguiendo estrictamente las reglas de las Escrituras. Él sentía internamente una alegría indescriptible. Finalmente, trajo a su hija, Laksmi Devi, completamente adornada de bellos ornamentos, y la presentó ante el Señor. Conforme a la costumbre nupcial, Laksmi Devi fue ayudada a levantarse del piso y llevada siete veces alrededor del Señor. El canto del nombre de Hari resonaba, y Laksmi Devi se sentó con las palmas de las manos juntas y le ofreció en silencio oraciones al Señor.

Durante la auspiciosa ceremonia de intercambio de miradas entre el novio y la novia, de todos lados la gente arrojó flores jubilosamente, sobre Sri Laksmi y Sri Narayan. Ese Sri Narayan, Visnu, había aparecido como el Señor Gauranga, y Sri Laksmi ofrecía una guirnalda de flores a Sus pies de loto. Le adoró, entregándose Ella Misma como si Ella fuera esas mismas flores. Sonidos de júbilo acompañados por el fuerte canto del nombre del Señor Hari llenaron los aires. Ese fue el único sonido que se escuchaba en todas las direcciones. La hermosa cara de luna de Sri Laksmi Devi absorbió la atención del Señor mientras ambos se sentaban, Ella a Su izquierda. La floreciente belleza juvenil del Señor superaba el atractivo de Cupido mismo. ¿Quién podría describir con detalle la alegría en la casa de Sri Vallabha?

Luciendo como Bhismaka, Srila Vallabha Acharya se sentó entonces para entregar a la novia. El Señor estaba exquisitamente adornado con guirnaldas de flores y pasta de sándalo y usaba ropas hermosas y brillantes. Vallabha Acharya derramó agua sobre Sus pies de loto, esos mismos pies de loto que son lavados y adorados por el Señor Brahma y el Señor Shiva a fin de adquirir la fuerza y la potencia para crear este mundo material.

El bráhmana ofreció entonces a su hija conforme a las regulaciones de las Escrituras y mientras lo hacía sintió oleadas de éxtasis en su corazón. El resto de las ceremonias fue apropiadamente conducido y el Señor pasó la noche en la casa de ellos.

La siguiente mañana, Nimai regresó a Su propia casa, acompañado de Laksmi Devi. Ellos fueron llevados en un palanquín, y personas de todas partes vinieron para ver al Señor y a Su desposada.

Sri Laksmi Devi y Sri Narayan brillaban con un resplandor trascendental, hermosamente adornados con flores, ornamentos de oro, coronas decoradas y pasta de sándalo artísticamente colocada en puntos alrededor de Sus bellos rostros.

Toda la gente alrededor reconocía su propia buena fortuna al ver esta pareja divina. Las damas, especialmente, estaban fascinadas ante la sublimemente hermosa escena.

Un dama comentó: «Ella debe haber adorado, por mucho tiempo y con gran devoción, al Señor Shiva y a Parvati. De lo contrario, no hubiera sido posible tener un esposo como Él. Tal vez, Ellos Mismos son el Señor Shiva y Parvati».

«Mas bien Ellos son Indra y Sachi, o Madan y Rati», dijo otra dama. Alguien más sugirió: «No, Ellos deben ser Laksmi y Narayan». «Ellos lucen exactamente como Sita y el Señor Ramachandra», dijo otra mujer. «Ellos se ven tan encantadores mientras van en Su palanquín». De ese modo, cada una de las damas ofrecía una variedad de opiniones mientras miraban a la Pareja Divina con una mezcla de asombro y dicha.

Al atardecer, el Señor trajo a Su esposada al hogar, en medio del tumulto, la dulce música y las alegres risas. Sachimata salió a recibir a la pareja recién casada y los condujo a la casa. Ella experimentó una infinita felicidad, y fue de un lado para otro distribuyéndoles regalos valiosos a todos y complaciendo a los invitados con dulces palabras. Quienquiera que escuche con devoción este relato del casamiento del Señor, seguramente podrá romper las ataduras del cautiverio material.

Sachidevi sintió que su casa resplandecía con una nueva luz tornasolada. Sachi Devi vio una luz extraordinaria en todas partes, tanto adentro de la casa, como afuera de ella, ahora que Laksmi Devi estaba en Su posición constitucional junto a Narayan, Sri Gauranga. Ella no podía describir el maravilloso fenómeno. A veces, ella vio una luz muy hermosa, allí junto a su hijo, pero cuando miraba de nuevo, ya no estaba allí.

En otras ocasiones, ella podía oler la divina fragancia de flores y lotos, y esto la sorprendía más allá de una descripción. A menudo, se preguntaba acerca de la verdad de todo esto.

«Creo que entiendo la razón de todo esto», pensaba Sachimata para sí misma. «Mi nuera debe ser una encarnación o la expansión de Laksmi Devi. Por eso es que a veces veo una luz brillante o huelo la fragancia de un loto divino. Mis previas tribulaciones y nuestra pobreza parecen haberse desvanecido. No sé como he recibido a esta muchacha como mi nuera, pues ciertamente Ella es Laksmi Devi».

De este modo, Sachimata especulaba, pero el Señor Supremo, Gauranga, aunque manifiesto, no revelaba todavía Su original y absoluta identidad.

¿Quién puede entender las actividades y las potencias maravillosas del Señor Supremo? Como quiera y cuando quiera que el Señor Supremo desea actuar, Él es libre de hacerlo así. Si el Señor Supremo Mismo no revela estas confidenciales verdades, entonces, ni siquiera Laskmi Devi posee la potencia para entender el fenómeno trascendental. Todas las Escrituras, los Vedas y los Puranas, repiten la misma verdad: Nadie puede conocer a la Verdad Absoluta, el Señor Supremo, sin recibir la misericordia del Señor.

Sri Krishna Chaitanya y Nityananda Prabhu son la vida y alma de este insignificante sirviente, Vrindavan Das, quien ofrece este humilde canto a Sus pies de loto.

Traducción al español

Sri Chaitanya Saraswati Sridhar Govinda Sevashram de México, A. R. (Jai Balai Das)

CAPÍTULO NUEVE 

CAPÍTULO ONCE

 

 

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