Sri Chaitanya-bhagavata. Adi-kanda. Capítulo doce.

Sri Chaitanya-bhagavata. Adi-kanda. Capítulo doce.

śrī-caitanya-bhāgavata grantha śuddha-bhakti-mata

El Śrī Caitanya-bhāgavata describe el proceso del servicio devocional puro.

kahe sadāśrī-bhaktivinoda

Así lo afirma siempre Srila Bhaktivinoda

nirantara pāṭha-phale kubuddhi yāibe ca’le

Por estudiar constantemente este libro, la mentalidad pecaminosa es destruida.

kṛṣṇa-preme labhibe pramoda

Para dar cabida al júbilo del amor extático por Krishna

Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati

***

Todas las glorias a Sri Guru y Sri Gauranga

Sri Chaitanya-bhagavata

de Srila Vrindavan Das Thakur

Sri Sri Guru Gaura Nityananda (Ekachakra Dham)

Adi-kanda. Capítulo doce.

Nimai deambula por Nabadwip

¡Todas las glorias a la Suprema Personalidad de Dios, Sri Gaurasundar! ¡Todas las glorias a los sirvientes que eternamente acompañan al Señor Supremo!

Nimai estaba enteramente ocupado en Nabadwip llevando a cabo Sus trascendentales Pasatiempos como un erudito. Caminaba siempre por Nabadwip con un libro en la mano, retando a todo erudito e instructor para debatir prácticamente sobre cualquier tema, pero nadie podía aceptar Su reto. Se pensaba que el Señor solo había estudiado la gramática. Con todo, miraba con desdén a aclamados y cualificados eruditos. Él era un erudito orgulloso de Sí Mismo e iba por Nabadwip junto con Sus discípulos y estudiantes, quienes eran muy afortunados con Su asociación.

Un día, muy inesperadamente vio a Mukunda en el camino. Atrapándolo con la mano, el Señor le preguntó: «¿Cuál es la razón de que me evites y te des la vuelta cuando Me ves? Vamos a ver si hoy te escapas sin contestar a Mis preguntas».

«¿Cómo lo derrotaré hoy?», Mukunda pensó. «Yo sé que Él es bien versado en gramática, así que le preguntaré sobre alankara (formas del discurso) y lo derrotaré de manera que nunca me presuma otra vez». El debate empezó y ellos hicieron insistentes preguntas uno al otro. El Señor derrotó cada una de las explicaciones de Mukunda. Entonces, Mukunda sugirió: «La gramática es para niños. Solo los jóvenes estudiantes discuten de estos temas. Más bien, deberíamos discutir de las formas del discurso».

«Lo que tú quieras», contestó Nimai. Mukunda citó slokas difíciles y elevados, uno tras otro, presentado preguntas sobre diferentes aspectos de las formas del discurso. El omnipotente Señor Supremo le señaló los errores de cada una de sus composiciones y aplastó todos sus argumentos. Mukunda no pudo establecer ningún nuevo punto.

«Hoy, regresa a tu casa y, por favor, estudia tus libros apropiadamente», dijo sonriendo el Señor. Mukunda tomó el polvo de los pies de loto del Señor y se marchó pensando en este maravilloso incidente. «No es posible para un ser humano poseer semejante conocimiento», pensó Mukunda. «Él es bien versado en todas las Escrituras y temas. Él es tan genial que parece que no existiera cosa alguna que no conociera. Si tan solo fuera un devoto del Señor Krisna, entonces yo nunca abandonaría Su compañía por un momento».

De esa manera, el Señor de Vaikuntha disfrutaba el humor de un erudito mientras deambulaba por Nabadwip. En otra ocasión, Él se encontró con Gadadhar Pandit. El agarró ambas manos de Gadadhar y dijo: «He escuchado que estudias lógica. Tienes que responder Mis preguntas antes de que te vayas». Gadadhar Pandit estuvo de acuerdo y el Señor empezó: «Dime acerca de la naturaleza de la liberación».

Gadadhar contestó de acuerdo al conocimiento que había obtenido de los libros, pero el Señor le dijo: «Tus explicaciones no están a la altura».

Gadadhar insistió: «De acuerdo a las Escrituras, la liberación llega solo después de que el sufrimiento extremo es extirpado».

Nimai Pandit, el Amo de Sarasvati Devi, la Diosa del Conocimiento, señaló desde diversos ángulos las discrepancias en las explicaciones de Gadadhar Pandit. No existía nadie que pudiera derrotar al Señor; nadie que pudiera ganar en un debate con Él.

«Gadadhar, hoy debes ir a casa, pero mañana nos reuniremos de nuevo y tendrás otra oportunidad», dijo Nimai. Sin embargo, Gadadhar solo pensaba en huir de la compañía de Nimai. Él ofreció el debido respeto a Nimai y se fue tan rápido como fue posible. Nimai continuó deambulando por Nabadwip junto con Sus estudiantes.

Todos reconocían a Nimai como un erudito y la gente en general era muy respetuosa para con Él. Al cae la tarde, el Señor se sentaba en medio de Sus estudiantes a las orillas del Ganga. Nada en la creación cósmica podía compararse con Su encanto pues Laksmi Devi, la Diosa de la Riqueza, continuamente lo adoraba.

Sri Sachinandana explicaba las Escrituras y todos Sus estudiantes se sentaban a Su alrededor, escuchando. Casi al anochecer, los Vaisnavas llegaban y se sentaban a cierta distancia del Señor para escuchar sus explicaciones con sentimientos de alegría y depresión.

«¿Qué beneficio hay en poseer tanta belleza y ese vasto conocimiento, si uno no adora a Krisna?», comentó un devoto.

«Tengo que huir cuando lo veo, para que no me atrape y me derrote con Sus complicadas preguntas», dijo otro.

«Si te atrapa, no puedes escapar. Te fuerza a quedarte como si tuviera la autoridad de un oficial de gobierno», se quejó otro.

«Sin embargo, Su fuerza es tan extraordinaria», concluyó un devoto, «que pienso que debe ser una gran personalidad. Aunque nos molesta con complicadas preguntas, de una manera u otra me siento muy satisfecho cada vez que lo veo. Todavía no he encontrado a nadie que tenga Su erudición. La única cosa que me desanima es que no adore al Señor Krisna».

Los devotos sinceramente oraban para que Nimai desarrollara algún apego a los pies de loto del Señor Krisna. Ellos se postraban en la ribera del Ganga y le pedían al Señor en nombre de Nimai.

«Oh, Señor Krisna, por favor, permite que el hijo de Sri Jagannath Misra siempre esté absorto en pensamientos acerca de Ti, haciendo a un lado Sus otros afanes», oraban ellos. «Permítele adorarte siempre con devoción amorosa y entonces todos podremos asociarnos con Él». Nimai recibió así las bendiciones de los Vaisnavas devotos puros. Ya que la Suprema Personalidad de Dios reside en el corazón de todos, Él conocía la mentalidad de los devotos.

Cuandoquiera que veía a Srivas y a otros excelsos devotos, siempre les ofrecía respetos. Él aceptaba las bendiciones de los Vaisnavas, sabiendo que solo mediante esas bendiciones puede ser alcanzado el amor por Krisna.

A menudo los devotos le preguntaban: «¿Por qué desperdicias Tu tiempo buscando conocimiento material? ¿Qué ganarás?»

Otros le aconsejaban: «Tú debes empezar de inmediato a adorar al Señor Supremo, Krisna. ¿Cuál es la meta última de la educación? La meta es únicamente conocer al Señor Supremo, y si pierdes este punto, entonces, ¿cuál es la utilidad de toda Tu erudición?»

El Señor afectuosamente contestaba: «Realmente soy muy afortunado de que todos ustedes estén tan resueltos en enseñarme el sendero del servicio devocional a Krisna. Dentro de Mi corazón sé que quienquiera que reciba las bendiciones de ustedes es de lo más afortunado.

»Siempre he pensado en tomar refugio en un devoto Vaisnava puro, pero solo después de que haya estudiado un poco más».

El Señor conversaba afectuosamente con Sus devotos de esa manera, y, sin embargo, pasaba desapercibido por todos mediante la influencia de Su potencia interna. El Señor encantaba a todos y les robaba el corazón. No había nadie que no esperara ansiosamente ver de nuevo al Señor. Los ciudadanos de Nabadwip se sentían igualmente felices de encontrarse con Sri Gaurachandra y dondequiera que lo veían, le ofrecían un gran respeto.

Cada una de las personas de la ciudad, veía al Señor de acuerdo a su propia mentalidad. Las damas pensaban: «Oh, aquí está Cupido».

Los eruditos le ofrecían gran respeto, pensando que Él era Brihaspati, el sacerdote de los semidioses.

Los yoguis místicos lo consideraban un ser perfecto, mientras que los ateos de mentalidad malvada y los pecadores lo veían con temor.

El encanto de Nimai era irresistible. Quien conversaba con Él quedaba cautivado como si se le hubiera atado con las sogas del amor. Aunque actuaba como un imponente erudito, haciendo aspavientos de Su erudición, con todo, la gente lo escuchaba con gran afecto. Incluso los musulmanes y otros sentían gran afecto por el Señor. Eso era solo natural porque la naturaleza del Señor es muy magnánima.

El Señor Supremo de todos los planetas espirituales enseñaba a muchos estudiantes en el patio de la casa de Mukunda Sañjaya. Nunca cansado de debatir sobre algún punto, el Señor Visvambhar, Sri Sachinandana, manifestó Sus Pasatiempos como un erudito. Ninguna de las almas afortunadas que tuvieron contacto con Gaurasundar, incluyendo Mukunda Sañjaya, pudieron entender la razón de su propia alegría en la compañía del Señor. El Señor de Vaikuntha tenía dominio en todas las ramas de la educación, y manifestó estos trascendentales Pasatiempos en el humor de un erudito para la satisfacción de todos.

Un día, el Señor pareció estar enfermo de un desorden de los aires vitales, pero Él usó el incidente para revelar los síntomas extáticos del servicio devocional. Repentinamente, Él pronunció algo místico e indescifrable. Cayendo al suelo, rodó  rompiendo todo lo que había al alcance. Él gritó con un rugido —como un luchador desafiante— y atacó a quienquiera que se acercó a Él.

En un momento, Su cuerpo se paralizó y al siguiente, cayó inconsciente. Aquellos que presenciaron Su enfermedad se asustaron. Las noticias se difundieron de que sufría un desorden de los aires vitales y todos Sus amigos acudieron a tratar de ayudarlo. Buddhimantha Khan, Mukunda Sañjaya, llegaron rápidamente a Su casa con todo el grupo. Ellos aplicaron diferentes aceites de hierbas medicinales sobre Su cabeza para traerlo a una condición normal. Realmente, Nimai pretendía estar enfermo, de modo que nadie podía curarlo de Su condición. Sin embargo, todo Su cuerpo temblaba incontrolablemente y Él alternativamente suspiraba y gritaba con rugidos, haciendo que todos se sintieran temerosos.

«Yo soy el Señor del universo entero», decía Nimai. «Soy el mantenedor y el sostenedor del universo, y Mi nombres es Visvambhar. Soy esa misma Suprema Personalidad que es el Señor de todos los planetas espirituales, pero nadie Me conoce».

En Su aparente locura, Él salía corriendo para atrapar a alguien. Aunque Nimai reveló Su verdadera identidad durante Su enfermedad, con todo, nadie pudo reconocerlo debido a Su potencia interna.

«Algún demonio debe haberse posesionado de Él», comentó una persona. Otra de inmediato preguntó: «¿Es esto lo que hace una bruja?»

«Él habla continuamente, por lo tanto, debe tener algún tipo de desorden de los aires vitales», sugirió otra persona.

De esta manera, cada uno dio su propia opinión, pero nadie pudo entender en verdad al Señor, a causa de la influencia de Su potencia ilusoria, la potencia interna de Visnu, el Señor Supremo.

La gente buscó curar al Señor por aplicar una diversidad de aceites sobre Su cabeza y cuerpo. Él fue sumergido en una tina llena de aceite, sin embargo, se mantuvo riendo como si confirmara la existencia de un desorden que estuviera afectando Su mente. Después de un tiempo, el Señor recobró la normalidad por Su propia voluntad. Esos son los maravillosos Pasatiempos del Señor Supremo.

Todos se sintieron aliviados, y jubilosamente cantaron el nombre del Señor Hari. Su alivio fue tan grande que empezaron a dar regalos y a recibir regalos de los demás, sin saber a quién habían dado o de quién habían recibido. Todos ellos bendijeron al Señor con una larga vida. ¿Quién puede comprender estas actividades trascendentales del Señor de Vaikuntha, si misericordiosamente Él Mismo no las revela?

Los Vaisnavas, quienes estaban acostumbrados a darle un buen consejo al Señor cuandoquiera que lo veían, ahora le aconsejaron: «Querido Señor, por favor, adora los pies de loto del Señor Krisna. La vida es breve y el cuerpo es temporal. Sin embargo, ¿qué te podemos enseñar, pues después de todo Tú eres una persona de lo más erudita?»

El Señor sonrió asintiendo, ofreció respetos a los Vaisnavas, y se fue para enseñar a Sus estudiantes en la casa del piadoso Mukunda Sañjaya. Con Su cabello que todavía olía dulce por los aceites medicinales, el Señor se miraba como una gema rodeada de muchas joyas preciosas. Es imposible hacer una analogía apropiada. Pudiera haber sido el Señor Narayan en Bakariskasrama sentado entre Sus devotos como Sanaka y otras grandes almas. No hay duda de que Sri Sachinandana es ese mismo Señor Narayan, la Suprema Personalidad. Así, Él llevaba a cabo Sus Pasatiempos escolares con Sus estudiantes y devotos.

Después de tener clases por varias horas, Gaurasundar y Sus estudiantes tomarían un descanso al mediodía para ir a bañarse en el Ganga. Después de eso, el Señor regresaría a casa para llevar a cabo la adoración diaria al Señor Visnu. Él ofrecía agua a Tulasi Devi, la circunvalaba y luego se sentaba para tomar Su alimento mientras cantaba el nombre del Señor Hari. Laksmipriya le servía prasadam a Su Señor mientras Sachimata observaba, bebiendo la belleza del Señor a su entera satisfacción. Después de comer, el Señor masticaba alguna ambula, una preparación de betel, y se acostaba mientras Laksmi masajeaba Sus pies de loto. Por un rato, descansaba en un sueño trascendental, y al levantarse, de nuevo tomaba los libros en Su mano y salía de la casa.

Afuera en la calle, Gaurasundar proporcionaba y recibía gran satisfacción en hablar con cualquiera que encontraba. Nadie sabía que, en realidad, Él es el Señor Supremo, sin embargo, todos le ofrecían respeto. La Suprema Personalidad de Dios, Sri Sachinandana, caminaba casualmente a través de la ciudad donde todos lo podían ver, aunque Él es inalcanzable incluso para los semidioses.

Un día, Nimai llegó a la casa de un tejedor. El tejedor recibió a Su visitante con reverencia. «Tráeme una pieza de tela fina», dijo el Señor, y el tejedor de inmediato trajo una. «¿Cúanto quieres por esto?», le preguntó Nimai. «Cualquier cosa que quieras dar», contestó el tejedor. Nimai estimó el precio y dijo: «No tengo monedas ahora». «Mi querido respetable bráhmana», afirmó el tejedor, «puedes pagarlo en diez o quince días. Ahora toma esta tela y úsala. Si estás satisfecho, puedes pagarme después». El Señor Supremo fijó Su misericordiosa mirada en el tejedor y salió del lugar.

En la casa del lechero, Nimai juguetonamente tomó ventaja de Su posición de bráhmana. «Tráeme algo de leche y yogurt», dijo Gaurasundar. «Hoy aceptaré alguna caridad de ti». Para los lecheros, Nimai lucía como Cupido personificado debido a Su resplandeciente belleza. Cuidadosamente y con gran reverencia, ellos le ofrecieron un asiento confortable y empezaron a bromear con Él. Afectuosamente, lo llamaron “Tío”.

«Ven, tío, ven a mi casa y toma un poco de arroz», dijo un lechero, agarrando a Nimai por el brazo como si lo llevara físicamente. Otro lechero bromeó: «No, ven a mi casa para darte arroz. ¿No recuerdas cuando comiste en mi casa anteriormente?»

En realidad, Nimai nunca había visitado sus casas excepto en Su previa Encarnación como Sri Krisna. Los lecheros no supieron la profundidad de la broma, ni Nimai se las reveló. Él estaba satisfecho con Su secreto. Los lecheros trajeron leche, mantequilla clarificada, yogurt, crema y requesón, y se los ofrecieron al Señor. Los lecheros satisfacieron al Señor y Él, después de bendecirlos, fue a la casa de un perfumista.

El perfumista recibió al Señor con gran respeto y ofreció oraciones a Sus pies de loto. «Querido hermano, tráeme algunos buenos perfumes», dijo Nimai. El perfumista de inmediato fue adentro y regresó con su mejor colección.

«¿Cuál es el precio?», preguntó Nimai.

«Tú lo sabes todo», contestó el perfumista. «¿Sería apropiado para mí pedirte un pago? Toma este perfume y úsalo por unos cuantos días. Si el perfume te conviene, puedes pagarme lo que gustes».

El perfumista untó el cuerpo de Nimai con un aceite fragante y derivó indescriptible placer de su servicio. ¿Cómo podía permanecer no afectado mientras ofrecía un servicio al hermoso cuerpo del Señor quien atrae el corazón de las entidades vivientes? Nimai bendijo al perfumista y fue a la casa de un florista.

El florista quedó admirado al ver una persona tan extraordinariamente encantadora. Él le ofreció reverencias al Señor y con respeto y afecto, le dio un lugar para sentarse.

«Me gustaría una hermosa guirnalda pero no traigo ningún dinero Conmigo», dijo Nimai.

Notando síntomas de divinidad en la persona del Señor, el florista dijo: «No tienes que dar nada». Entonces, el florista trajo una hermosa guirnalda y la colocó alrededor del cuello del Señor. Esto complació al Señor quien empezó a reír junto con los discípulos y estudiantes que lo habían acompañado. El Señor bendijo al florista y a continuación fue a la casa de un vendedor de hojas de betel.

El vendedor de hojas de betel vio que tenía a Cupido en persona como un visitante. Después de tocar primero los pies de loto del Señor, el mercader le ofreció un asiento, diciendo: «Es mi gran fortuna que hayas visitado este humilde hogar mío». Luego, espontáneamente preparó pan de hojas de betel para el Señor y se lo ofreció.

«¿Porqué Me das este pan sin que yo pague?», preguntó el Señor con una dulce sonrisa.

«Yo simplemente actúe bajo el impulso de mi corazón», dijo el mercader de pan. El Señor quedó complacido con la sencilla honestidad del mercader y satisfecho al masticar el pan de betel que había recibido. El mercader hizo un envoltorio que contenía hojas de betel con otras especias deliciosas como el alcanfor y se lo ofreció al Señor con fe y respeto. A cambio, él recibió la misericordia sin causa del Señor.

Nimai continuó de esta manera visitando a las personas de Nabadwip. Incluso antes de la Aparición del Señor, Nabadwip era una ciudad opulenta, una réplica exacta de Mathura. Sus miles de habitantes bullían a lo largo de la ciudad. Todo esto fue predeterminado por el deseo del Señor; Nabadwip había sido preparada para recibir la Encarnación de la Suprema Personalidad de Dios.

Así como el Señor Krisna había ido a través de Mathura visitando los diversos residentes, en esta Encarnación, el Señor Chaitanya ejecutaba los mismos maravillosos Pasatiempos.

Luego, el Señor visitó la casa de un mercader de caracolas. El mercader recibió al Señor con gran respeto y ofreció sus reverencias a los pies de loto del Señor.

«Querido hermano, por favor, tráeme un hermosa caracola», dijo Nimai. El mercader le dio la caracola más bella y nuevamente le ofreció sus reverencias, y el Señor le preguntó: «¿Cómo me la llevaré si no traigo dinero alguno?»

«Respetable bráhmana, por favor, llévate a casa esta caracola. Puedes pagarme después o si no puedes pagarme nada, no importa». El Señor quedó satisfecho con el afecto del mercader de caracolas y lo bendijo.

De ese modo, el Señor visitó muchos hogares en Nabadwip y concedió Su misericordia a cada persona. Debido a su gran fortuna, incluso hoy los residentes de Nabadwip reciben el refugio de los pies de loto de Gaurachandra y Sri Nityananda.

La completamente independiente Suprema Personalidad de Dios, Sri Gaurachandra, fue entonces a la casa de un astrólogo. El astrólogo vio a una personalidad divina ante él, brillando con refulgencia espiritual, y humildemente ofreció sus respetuosas reverencias y un asiento.

«He escuchado que eres un buen astrólogo», dijo el Señor. «Dime, ¿quién era Yo en Mi previo nacimiento?»

El astrólogo cantó su Gopala-mantra y entró en meditación. Él vio la forma de cuatro brazos del Señor Krisna, con el color de la nube oscura del monzón. El Señor sostenía en Sus manos una caracola, el Sudarsan chakra, una maza y un loto. Él vio al Señor bañado por un brillo divino, con la joya Kaustubha alrededor de Su cuello y Su pecho marcado con Srivatsa. Luego, vio la cárcel de Kamsa con Vasudev y Madre Devaki cargando al bebé que recién había nacido muy entrada la noche. Luego, Sri Vasudev por seguridad, llevaba al pequeño hacia Gokul.

Nuevamente, el astrólogo vio al Señor como un encantador niñito de dos manos, sin ropas. Las joyas alrededor de Su cintura tintineaban dulcemente con cada movimiento y Sus manos estaban llenas de cremosa mantequilla. El astrólogo vio en Sri Chaitanya las mismas señas divinas que había visto en Gopala, la forma de Krisna en la que él meditaba diariamente.

Una vez más, la visión del astrólogo cambió y vio la forma curvada del Señor Syamananda, Krisna, tocando Su flauta mientras las gopis alrededor de Él tocaban diversos instrumentos musicales. El maravillado astrólogo abrió los ojos para observar la hermosa forma de Sri Nimai, en la cual continuó meditando.

Entonces, él oró en voz alta a su adorable Señor Sri Gopala: «Oh, Gopala, por favor, revélame la verdadera identidad de este joven bráhmana».

El astrólogo entonces vio en su meditación al Señor Supremo con el color de la hierba durva, portando un arco en una mano, mientras estaba sentado en un trono real. Luego, vio al Señor como Varaha, el jabalí, balanceando la Tierra entre Sus colmillos mientras emergía magníficamente de las profundidades del océano. Él vio al Señor Nrishimhadev, la terrible Encarnación mitad hombre y mitad león, que apareció para proteger a Sus devotos puros. Luego, Vamana apareció en la arena de sacrificio de Bali Maharaj seguido por Matsya, el pez, salvando a las Escrituras védicas de ser destruidas en las aguas de la aniquilación.

Dentro de su meditación, el piadoso astrólogo vio entonces al Señor Balaram llevando Su arado divino, y, después de eso, vio a Jagannath y Balaram, con Subhadra entre Ellos dos. Todas las Encarnaciones del Señor se le manifestaron al astrólogo, sin embargo, debido a la energía ilusoria del Señor, él no pudo entender el profundo significado de su visión divina.

El astrólogo quedó desconcertado y pensó para sí mismo: «Tal vez este bráhmana es muy experto en cantar mantras para las Encarnaciones o tal vez Él es un semidiós en la forma de un bráhmana tratando de divertirse y ponerme a prueba. Él ciertamente posee un resplandor extraordinario. Tal vez Él ha venido como un astrólogo y clarividente para avergonzarme».

El Señor interrumpió los pensamientos del astrólogo y le dijo: «¿Qué es lo que ves? Dime, quién soy. Dime todo con detalles».

«Por favor, vete ahora», dijo el astrólgo confundido. «Después, en la tarde, cuando haya cantado apropiadamente mis mantras te lo diré todo». El Señor le deseó bienestar y fue a la casa de Su querido amigo, Sridhar.

El Señor siempre estaba complacido con el comportamiento de Sridhar y usaría cualquier pretexto para visitarlo. Ellos platicarían confidencialmente y bromearían el uno con el otro. De esa manera podían pasar felizmente muchas horas al día. Sridhar ofrecía reverencias y un asiento al Señor tan pronto como Él llegaba. La calma y la afable personalidad de Sridhar resaltaba en obvio contraste con el carácter inquieto de Nimai.

«Sridhar, tú siempre estás cantando el nombre del Señor Hari, de modo que, ¿cuál es la razón de que sufras? Estás sirviendo al esposo y amo de Sri Laksmi Devi, la Diosa de la Fortuna, de manera que, ¿por qué siempre tienes escasez de comida y ropa?»

«No me muero de hambre», contestó Sridhar. «Y, como puedes ver, uso ropa. Estas no son ropas finas, ni del tamaño apropiado, pero mi cuerpo está cubierto».

«Con todo, Sridhar», argumentó el Señor, «la ropa está desgarrada en ciertas partes, y sé que en casa no tienes ni paja ni arroz. Mira a tu alrededor. Todos los ciudadanos adoran a la Diosa Chandi (Madre Durga), la destructora de los enemigos, y nadie de ellos sufre de escasez de comida, refugio y vestidos».

«Haz hecho una buena observación», contestó Sridhar, «pero, generalmente hablando, la vida de todos es la misma. El Rey puede vivir en un palacio rodeado de opulencia y comer espléndidamente mientras que los pájaros viven al descubierto o en un sencillo nido en lo alto de un árbol y juntan su propio humilde alimento. Sin embargo, básicamente, el método para vivir es el mismo. Mediante el arreglo del Señor, cada uno de nosotros atiende los requerimientos del deber y al hacerlo nos comportamos más o menos igualmente. Personalmente, prefiero vivir la vida como lo estoy haciendo ahora».

«Estoy seguro que en alguna parte tienes oculta una inmensa riqueza», lo acusó el Señor, «y que disfrutas un opulento néctar en secreto. Pronto, se lo haré saber a todos, y entonces veremos si puedes continuar embaucando a la gente».

«Mira por toda mi casa, querido bráhmana erudito», le invitó Sridhar, «y juzga por Ti Mismo. No deberíamos empezar ahora una discusión».

«No voy a soltarte fácilmente», dijo Nimai. «Dime, ¿qué Me vas a dar de comer?»

«Vivo de manera sencilla por vender hojas de plátano», contestó Sridhar. «¿Qué puedo ofrecerte con semejante ingreso, respetable bráhmana?»

«No voy a tocar ahora tu oculta riqueza; eso lo haré más tarde», le aseguró Nimai. «Sin embargo, si Me das una raíz de plátano y algunos tallos de plátano ahora mismo, sin cobro alguno, entonces no pelearé más contigo».

Sridhar pensó para sí mismo. «Él es un bráhmana muy agresivo. Algún día incluso puede pegarme. Pero, incluso si no me pega, ¿qué puedo hacer? Realmente, no puedo permitirme darle gratis cada día todo lo que desea. Sin embargo, veo que Él tiene una forma divina. Ciertamente, de ninguna manera es una personalidad ordinaria. Si toma mis cosas por la fuerza o por algún otro recurso tramposo, entonces que sea libre de hacerlo. Finalmente, esa será mi buena fortuna. De modo que, a pesar de mi pobreza, continuaré dándole todo lo que desea».

Habiendo tomado esta decisión, Sridhar le contestó al Señor: «Querido bráhmana. No tienes que pagarme nada en lo absoluto. Te daré todo lo que quieras con un corazón abierto y feliz. Toma tus plátanos y otros vegetales, toma las hojas de plátano que tengo, y, por favor, ya no pelees conmigo».

«Sí, este es un acuerdo muy satisfactorio», dijo Nimai. «Ya no tiene que haber más peleas, pero, por favor, ve que Yo obtenga plátanos y tallos de plátano de buena calidad». Diariamente, el Señor comía en las hojas de plátano de Sridhar, disfrutando sus plátanos, sus tallos de plátano y de las cosas para cocinar que Sridhar le abastecía. Ocasionalmente, cuando una calabaza crecía en el techo de la choza de Sridhar, el Señor la tomaba y haría que la cocinaran de una manera especial con leche y especias.

Un día, el Señor preguntó: «Sridhar, ¿qué piensas de Mi? Tan pronto me lo digas, regresaré a Mi casa».

Sridhar contestó: «Eres un bráhmana, parte y porción del Señor Supremo Visnu».

«No, no lo sabes», dijo Nimai. «Yo pertenezco a la comunidad de los pastores de vacas y lecheros. Me ves como un bráhmana jovencito, pero simplemente considérame como un lechero».

Sridhar solo sonrió con el comentario del Señor. Él no pudo reconocer a su propio Señor y Amo, estando confundido por la potencia interna del Señor.

«Sridhar, te voy a revelar una verdad. ¿Ves el Río Ganges? Yo soy la fuente del Ganga».

«¡Oh, Nimai Pandit! ¿No tienes miedo de faltarle el respeto a Ganga Devi de esta manera?», le preguntó el perturbado Sridhar. «La gente generalmente se vuelve más seria y grave conforme se hace mayor, pero Tu frivolidad parece haberse duplicado desde Tu niñez».

Después de permanecer con Sridhar por un rato, Nimai Pandit regresaba a casa. Entraba al cuarto que servía como templo del Señor Visnu, y Sus estudiantes entendían que eso era una señal de que ellos también deberían regresar a su hogar.

El surgimiento de la luna llena al atardecer provocaba maravillosas emociones espirituales dentro de Nimai. Los recuerdos de Vrindavan Chandra, quien luce como la luna, surgían en Su corazón. Nimai sostenía una flauta y tocaba una melodía extraordinariamente hermosa que solo Sachimata podía escuchar. La flauta que encanta a toda la creación robaba la conciencia de Sachimata, y la conducía sobre las alas del éxtasis. Lentamente, ella recobraba su conciencia externa y después de estabilizar su mente, ella escuchaba la hermosa melodía. La cautivadora flauta parecía venir de la dirección en que se encontraba Gaurasundar. La música atrajo a Sachimata desde su habitación hasta la puerta del templo, donde ella vio a Nimai. El sonido de la flauta se detuvo por completo y ella miró sobre el pecho de su hijo la surgiente luna llena y el insondable firmamento. Ella quedó dominada por el asombro y miró intranquila en toda dirección antes de regresar a su cuarto. Se sentó tratando de analizar lo que había acabado de escuchar y ver, pero no pudo encontrar una explicación apropiada.

Sachimata era afortunada de ver la ilimitada manifestación de la opulencia de Nimai. Algunas noches ella escuchó que muchas personas cantaban, bailaban y tocaban instrumentos musicales como si estuviera llevándose a cabo algún festival. Algunas veces notó que de toda la casa, las puertas, los muros y las ventanas emanaba una luz brillante. En algunos días, ella vio damas bellamente divinas —tan atractivas como Laksmi, la Diosa de la Fortuna— caminando con flores de loto en sus manos. Ocasionalmente, vio resplandecientes semidioses que aparecían y desaparecían en un momento.

Las visiones de Sachimata ciertamente no eran imaginarias. Ella es la personificación del servicio devocional al Señor Supremo, Krisna, y todos los Vedas la glorifican. Simplemente su mirada sobre cualquier persona hará que esta se purifique y obtenga la cualificación para ver las mismas visiones trascendentales.

Sri Gaurasundar, el Señor Supremo, quien es Krisna Mismo, vivía de incógnito en Nabadwip, simplemente disfrutando Su propio divino ser. Él reveló Su mística identidad, pero ninguno de Sus eternos sirvientes pudo reconocerlo. En Sus Pasatiempos de Nabadwip, el Señor se miraba como muy arrogante; de hecho, nadie podía igualar Su arrogancia.

Cuandoquiera que el Señor Supremo lleva a cabo algún Pasatiempo, Sus actividades no pueden ser igualadas por nadie. Cuando el Señor siente gusto por ejecutar Sus Pasatiempos de caballería, entonces no existe nadie que pueda desafiar Su dominio sobre las armas. Cuando desea revelar Sus amorosos Pasatiempos, entonces Él cautiva el corazón de millones de hermosas doncellas. Cuando desea disfrutar opulencia, entonces Su opulencia y magnificencia no tienen paralelo. Ahora en Sus Pasatiempos como un erudito, no hay nadie que iguale Su audaz orgullo de conocimiento, y cuando este mismo Señor acepte posteriormente la vida de la orden de renuncia, entonces, ¿quién lo excederá en devoción, humildad y renuncia? ¿Hay alguien en los tres mundos que lo iguale?

En todas Sus Encarnaciones y Pasatiempos, el Señor es supremo en todo aspecto; sin embargo, muy maravillosamente, Su naturaleza misma es subordinarse al trascendental amor de Sus puros e impolutos devotos.

Un día, el Señor estaba caminando por la vía pública de Nabadwip, rodeado por muchos de Sus discípulos estudiantes. Sus movimientos, vestido y comportamiento eran como los de un rey; usaba un dhoti amarillo dorado exactamente como lo hace Krisna. Su cara parecía reflejar el surgir de un millón de lunas llenas, con unos suaves labios rojos. La gente miraba y decía: «¿Él es Cupido en persona?» Su espléndida frente llevaba las marcas del tilak, Sus manos sostenían Sus libros y tan pronto como la gente contemplaba Sus ojos de loto, se libraba de todo pensamiento y reacción pecaminosos.

El Señor tenía una naturaleza inquieta. Mientras caminaba junto con Sus estudiantes, Él mecía Sus brazos de una manera despreocupada. Ocurrió que Srivas Pandit también estaba caminando por esa ruta y tan pronto como vio al Señor de inmediato sintió una gran felicidad. Tan pronto lo miró, el Señor ofreció Sus reverencias a Srivas Pandit.

Srivas Pandit, la magnánima personalidad, bendijo al Señor, diciendo: «Que tengas una larga vida». Luego, con risa, preguntó: «¿Adónde vas, mi querida personificación de la vanidad? ¿En qué tarea inútil estás desperdiciando Tu tiempo en vez de adorar al Señor Supremo, Krisna? ¿Por qué pasas Tus días y noches enseñando a la gente, sin parar? ¿Por qué no le permites a la gente educarse de manera que puedan tener conocimiento acerca del Señor Krisna y el proceso del servicio devocional? ¿Qué utilidad tiene la educación y el conocimiento si el servicio devocional no es la meta final? A partir de hoy, no desperdicies siquiera un solo momento en actividades inútiles. Te has vuelto educado; ahora utiliza Tu tiempo en adorar al Señor Krisna».

«Oh, respetable pandit», contestó Nimai, «estoy seguro que por tu gracia el servicio devocional será posible incluso para Mí».

Amablemente, el Señor se despidió de Srivas Pandit, y se dirigió a la ribera del Ganga. La belleza del Señor era indescriptible mientras estaba sentado en medio de Sus estudiantes. Uno podría decir que se miraba como la luna rodeada de un firmamento estrellado. Sin embargo, esa analogía no es exacta pues la luna adolece de defectos. El que ella crezca y se reduzca, disminuye su gloria, mientras que la alegre belleza del Señor es continua. Por lo tanto, esa comparación no es exacta en describir la belleza del Señor.

Compararlo con Brihaspati es también inadecuado pues Brihaspati es únicamente el Maestro Espiritual de los semidioses; mientras que el Señor Supremo, Gaurachandra, es el refugio supremo y el preceptor de todas las entidades vivientes.

Compararlo con Cupido es también incorrecto, pues el recuerdo de Cupido da origen a los deseos materiales y finalmente trae dolor al corazón. Mientras que el recuerdo del Señor produce purificación y libertad del cautiverio material, con lo cual se disfruta de una dichosa vida eterna.

Parece que toda analogía es inapropiada excepto una, la cual de buena gana acepta mi corazón. En la ribera del Yamuna, Sri Nanda-kumar Krisna se sentó rodeado de Sus jóvenes amigos pastores. Ese mismo Krisnachandra y los mismos muchachos pastores estaban ahora sentados en las riberas del Río Ganga.

Todo aquel que contemplaba la encantadora cara de Sri Gaurasundar sentado a orillas del Ganga, experimentaba un éxtasis inexplicable. La pura y radiante forma del Señor inspiraba muchas opiniones de la gente que se encontraba presente allí.

Una persona dijo: «Un resplandor tan brillante como ese es imposible para un ser humano». Otra supuso: «Este bráhmana debe ser una parte o una expansión del Señor Visnu».

«Él ha venido para cumplir la profecía de que un bráhmana sería el rey de Bengala. Puedo ver todas las indicaciones de realeza en Su cuerpo», dijo otra.

La gente continuaba dando sus opiniones tanto como se lo permitía su inteligencia. De ese modo, Nimai, el centro de atención de los residentes de Nabadwip, se sentaba entre Sus estudiantes, criticando y minimizando a los otros profesores de Nadia. Él completamente derrotaría todo argumento o tema, y luego, mediante Su inteligencia superior, de nuevo establecería los mismo argumentos que había acabado de derrotar.

«Aceptaré como un erudito a esa persona que tenga el valor de venir y argüir Conmigo», retaba Nimai. «¿Quién tiene suficiente inteligencia para derrotar Mis argumentos?» De esta manera, el Señor Supremo retaba y destruía el ego falso de los eruditos de Nabadwip.

El Señor tenía un incontable número de seguidores. Las personas simplemente venían y se ofrecían al Señor. Todos los días, muchos jóvenes bráhmanas vendrían y rogarían a los pies de loto del Señor: «Oh, gran erudito, quiero estudiar bajo Tu guía de manera que pueda aprender algo. Por favor, sé benevolente y concédeme este deseo». El Señor sonreía y los aceptaba a todos, y, de ese modo, día tras día incrementaba el número de Sus estudiantes.

La gema más preciosa de los planetas Vaikuntha se sentaba entre Sus estudiantes en las riberas del Río Ganga, revelando Sus maravillosos y placenteros Pasatiempos. Toda la gente piadosa podía ver al Señor y todos en Nabadwip podían sentir Su potencia espiritual. No había forma de evaluar la cantidad de buena fortuna que estas personas acumularon y la dicha que experimentaron por ver al Señor. Uno se liberaría del cautiverio material simplemente al ver las afortunadas almas cuyo corazón fue tocado por la bienaventurada existencia del Señor Supremo.

Sin embargo, ay de mí, he tomado un nacimiento pecaminoso y miserable. No pude nacer en ese tiempo. Mi vida está desprovista de la hermosa trascendental visión del Señor Gaurasundar. A pesar de todo esto, oh, Sri Gaurachandra, por favor, concédeme la misericordia de poder recordar Tus Pasatiempos en cada nacimiento. Dondequiera que Tú y mi Señor Nityananda lleven a cabo Sus trascendentales Pasatiempos con Sus eternos asociados, que yo también pueda estar presente como Su humilde e insignificante sirviente.

El Señor Sri Krisna Chaitanya y Nityananda Prabhu son mi vida y alma. Su insignificante sirviente, Vrindavan Das, ofrece este humilde canto a Sus pies de loto.

 

Traducción al español

Sri Chaitanya Saraswati Sridhar Govinda Sevashram de México, A. R. (Jai Balai Das)

CAPÍTULO ONCE

 

CAPÍTULO TRECE

 

Preguntas y respuestas.

 

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